@DIN - Comentarios, entrevistas, reportajes: julio 23, 2006

jueves, julio 27, 2006

¿Un nuevo Mercosur?

Por Alfredo E. Calcagno

Acaba de terminar en Córdoba la Cumbre de Presidentes del Mercosur y surge un nuevo planteo respecto de la inserción externa de América Latina, en especial referido a la integración sudamericana. Desde el punto de vista argentino, los problemas de la integración y la globalización tienen importancia decisiva en la configuración política y económica nacionales.
La política regional puede articular tanto una integración plena con organismos con potestades y recursos que le permitan ejecutar políticas fuertes, como limitarla al plano comercial. Hasta ahora, el Mercosur se orientaba hacia los negocios, que prevalecían por sobre la política. En una simplificación extrema, podía afirmarse que consistía en la integración de empresas transnacionales que se repartían los mercados de Brasil y de Argentina; las discusiones mayores eran sobre automóviles, zapatos y pollos. Quedaban fuera de la acción los temas fundamentales: la institucionalización de la integración, la construcción de una infraestructura física, la creación de empresas multinacionales sudamericanas (estatales y privadas), la integración cultural y educativa, los emprendimientos conjuntos en materias diversas, tales como los medios de comunicación y la creación de empresas conjuntas.

La reciente reunión de Presidentes marca un giro político. En la Cumbre de Mar del Plata de diciembre de 2005, la posición de los países del Mercosur era más bien defensiva y lograron lo máximo, que era rechazar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) no obstante la presión de Estados Unidos. Ahora se obtuvieron logros importantes: incorporación de Venezuela, aceleración de la constitución del Parlamento del Mercosur, posible creación del Banco del Sur y proyecto de Gran Gasoducto del Sur. Veamos estos elementos básicos.

La incorporación de Venezuela

La incorporación plena de Venezuela le da otras dimensiones al Mercosur. Su territorio y número de habitantes le otorgan la jerarquía de un continente. Son 262 millones de personas y un producto interno bruto de 737.600 millones de dólares.

Existe un holgado abastecimiento de alimentos, manufacturas y energía. Por supuesto, no se trata de implantar una economía cerrada; pero existe el respaldo de recursos propios que bastan para asegurar el bienestar de los habitantes; para lograr ese bienestar el problema fundamental no es de producción sino de distribución del ingreso.

En la etapa inicial, la realidad muestra una especialización de los países: Argentina, Uruguay y Paraguay en alimentos, Brasil en industria y Venezuela en energía. En la evolución del bloque deberá tenderse a que los cinco países estén más equilibrados y todos produzcan alimentos, energía y manufacturas. Argentina fue en el pasado un país industrial y deberá volver a serlo. Venezuela, además de gran proveedor de energía, será un país agrícola e industrial; Uruguay y Paraguay deberán impulsar la industria. Brasil, que es el más equilibrado de los cinco, podrá elevar la productividad de su mano de obra y la complejidad de su sistema productivo. El intercambio dentro del bloque será entre ramas de actividad y no entre sectores; no puede volverse al esquema imperial de manufacturas a cambio de bienes primarios o energía.

La integración política

Los agentes de la integración son los Estados y la sociedad civil, tal como se manifiesta en los diferentes planos. En el ámbito económico y comercial, son los empresarios y los trabajadores; en el cultural, las universidades y los intelectuales; en el político, el pueblo y las elites; en los medios de comunicación, quienes controlan, dan contenido y gerencian la prensa, la radio, la televisión y los libros; y así en las múltiples manifestaciones de la integración. Hasta hoy, se puso el énfasis casi absoluto en la integración comercial. Ahora adquiere relevancia la integración política.
En la Declaración Conjunta de Córdoba, los países se comprometieron a avanzar en la institucionalización el Mercosur, cuyo Parlamento debería instalarse antes del 31 de diciembre de 2006. Se trata así de dar mayor relevancia a las instancias políticas.

Las bases de un proyecto geopolítico

Dentro de la politización del Mercosur (en el sentido más noble del término) se destacan dos puntos de la Declaración Conjunta referidos a la creación del Banco de Desarrollo del Mercosur y al la construcción del Gran Gasoducto del Sur.

En la referida Declaración Conjunta se expresa el apoyo a la propuesta argentina de creación de un Banco de Desarrollo del Mercosur para financiar proyectos de infraestructura y, a la vez, consolidar una estrategia financiera para la región. El capital del Banco podría integrarse con una parte de las reservas de cada país, que en este momento son altas: Brasil, 65.700 millones de dólares; Venezuela, 32.700 millones; Argentina, 26.100 millones; Uruguay, 3.100 millones y Paraguay, 1.400 millones; en total, 129.000 millones de dólares. Se trataría de un banco que se manejaría con pautas diferentes al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional, ya que no existirían condicionalidades neoliberales para el otorgamiento de préstamos. En ese mismo sentido, ya se está instrumentando el Bono del Sur que emitirán Argentina y Venezuela.

El otro proyecto de envergadura es el Gran Gasoducto del Sur, de 9.700 km, que pondría el gas venezolano al alcance de los países del Mercosur. Tendría un diámetro de 56 pulgadas en su origen y disminuiría a medida que se acerque a Buenos Aires. Transportaría por día 150 millones de metros cúbicos, de los cuales una tercera parte llegaría a la Argentina. La obra podría finalizar en 2012.

El tema fue incluido en la Declaración Final: los países “se congratularon por los avances alcanzados en el proyecto de interconexión gasífera Gran Gasoducto del Sur, propuesta de alianza entre las operadoras energéticas nacionales en el marco de la iniciativa Petrosur. En tal sentido, manifestaron su beneplácito por la incorporación de Uruguay, Paraguay y Bolivia a este proyecto, así como por todas aquellas iniciativas que buscan consolidar la red de gasoductos Sur-Sur, y que servirán como plataforma para la integración energética, política y social de los pueblos de la región”. Se trata de un proyecto de gran trascendencia para la Argentina, ya que nuestras reservas de gas comprobadas se agotarían en 2014 y las de petróleo en 2009.

Conclusiones

Los principales resultados de la Cumbre de Presidentes de Córdoba fueron:

Primero, con la incorporación de Venezuela, se estructuró un bloque importante en cuanto a extensión, habitantes, poder económico y disponibilidad de energía. Segundo, se superó la restricción comercialista que afectaba al Mercosur, y se avanzó en la integración política, mediante la preparación del Parlamento del Mercosur. Tercero, se establecieron los fundamentos de un proyecto geopolítico, sobre la base financiera del Banco de Desarrollo del Mercosur y la energética del Gran Gasoducto del Sur. De este modo, se plantea una integración que va mucho más allá de lo comercial y que constituye un proyecto político importante.

Diario Hoy
www.diariohoy.net
Argentina

miércoles, julio 26, 2006

El gobierno invisible




Libros polémicos: El Gobierno invisible (1965)
Análisis del Sistema de Inteligencia de los Estados Unidos.
Profesores Wise y Ross. Norteamericanos.

Resumen
Por Henzo Lafuente *


La aparición de este libro produjo revuelo tanto en el propio Estados Unidos como en otros países. Sus rotundas afirmaciones promovieron polémica. Hoy día está un tanto al margen de las discusiones. Reproducimos una síntesis de su contenido, porque en su momento constituyó, a no dudarlo un "libro polémico".
De partida, los autores sostienen perentoriamente en su obra: "Existen actualmente en Estados Unidos dos Gobiernos. Uno visible, el otro invisible. El primero es el Gobierno que aparece en los periódicos, que los ciudadanos conocen y que los niños estudian en sus textos de educación cívica. El segundo es la escondida maquinaria que cumple los planes de los Estados Unidos en la guerra fría. Este segundo Gobierno Invisible recoge informaciones, conduce el espionaje y ejecuta operaciones en todo el mundo".

El Gobierno Invisible tiene para el cumplimiento de su cometido un cuantioso presupuesto que alcanzó en 1963 a 4 mil millones de dólares, es decir, unas quince veces el presupuesto total de Chile en divisas. De esta fabulosa cantidad, el Gobierno Invisible no da cuenta siquiera al poderoso Congreso de la Unión; ninguno de los tres Poderes del Estado sabe a ciencia cierta en qué se gasta tanto dinero. El Gobierno Invisible adopta para sus operaciones las formas más caprichosas y controla empresas privadas de variada índole, que le calzan como anillo al dedo de sus necesidades. Empresas aéreas, tiendas, líneas de navegación, compañías de seguros, bancos o casas impresoras constituyen el complejo andamiaje que utiliza en diversas partes del mundo.

Todo se realiza conforme a planes ultrasecretos, a los que no tienen acceso ni siquiera los altos funcionarios del Estado. "Se da como un hecho cierto que los embajadores norteamericanos actúan como los supremos representantes civiles del Presidente de los Estados Unidos - dicen los autores del libro -. Se les dice que tienen control sobre los agentes del Gobierno Invisible. Pero ¿lo ejercen ellos en realidad? La autoridad del embajador norteamericano ha sido considerada, por un comité del senado de los Estados Unidos, como una mera ficción de cortesía.

Generalmente se cree que el Gobierno Invisible está bajo el control directo del Consejo de Seguridad Nacional, que encabeza el Vicepresidente de la nación. En el hecho, muchas de sus más importantes decisiones ni siquiera son discutidas en este organismo. Un pequeño grupo, cuyo nombre sólo se murmura, es el que maneja y dispone de esta gran suma de poder. Muy pocos norteamericanos han oído hablar del "Grupo Especial", conocido también como Grupo 54/12. Sólo el círculo más íntimo del Gobierno Invisible tiene noción de sus actividades siempre calificadas de ultrasecretas.

Hasta ahora ellas se han traducido en el derrocamiento de a lo menos dos gobiernos extranjeros: el de Mossadegh, en Irán, en 1952, y el de Jacobo Arbenz, en Guatemala, en 1954. También fue el Gobierno Invisible quien planeó y montó la invasión de Cuba por Bahía Cochinos, para derrocar a Fidel Castro. Además financió y apoyó la sublevación del Dr. Sjafruddin Prawiranegara contra Sukarno, en Indonesia, en 1958. Intervino en Birmania e interviene en Vietnam. Organizó manifestaciones en Egipto. Mantiene transmisiones radiales a través de "Radio Europa" hacia los países comunistas de la Europa Oriental. Y ha realizado, por intermedio de sus diversas ramas, las más insólitas tareas en distintos países del mundo.

Los profesores Wise y Ross indican que el Gobierno Invisible que lleva a cabo estas tareas está constituido fundamentalmente por seis organismos, que son los siguientes: el Bureau de Inteligencia e Investigaciones (BIR), el Bureau Federal de Investigaciones (FBI), la Comisión Nacional de Energía Atómica (AEC), la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) y la Agencia Central de Inteligencia(CIA).

Los tres primeros desarrollan una actividad relativamente reducida. Los tres últimos son los tres más poderosos, en términos de hombres que emplean, de dinero que disponen y de la influencia que ejercen. De ellos, la CIA resulta la más conocida y atacada en el extranjero, pero quizás la más poderosa e importante, y desde luego más ultrasecreto, es la NSA.

La NSA, entre cuyos empleados se da una cuota de suicidios y enfermedades mentales poco común, tiene misiones altamente complicadas, como la de descifrar los códigos y claves secretas de la Unión Soviética, China Comunista, otros países comunistas o neutrales y aún de los propios aliados de los Estados Unidos. Realiza investigaciones de criptoanálisis, computación y comunicación radial, y ha desarrollado equipos nuevos.

Investiga al personal de seguridad y aprueba la lealtad o integridad de los empleados. La materia prima para sus informaciones la obtiene por medio de 2 mil estaciones interceptoras instaladas alrededor del mundo, diseñadas para captar toda emanación electrónica y comunicación en el bloque comunista, tales como cuentas decrecientes para el lanzamiento de cohetes espaciales, sonidos indicadores de construcción industrial, órdenes militares para movimientos de tropa e instrucciones para la defensa aérea así como instalaciones de radar y escuadrones de combate. También colocó equipos especiales en los aviones U-2, que han volado sobre la URSS, sobre China Comunista y sobre Cuba. Igualmente, ha desarrollado en el plano interno de los EE.UU lo que se llama "vigilancia auditiva", es decir, intercepción telefónica.

La CIA, por su parte, ha devenido en el organismo más vastamente conocido, odiado y temido del Gobierno Invisible. Equivale a su "cerebro pensante" y su corazón político. Creada en 1947, mediante el Acta de Seguridad Nacional, sus tareas y fines se reducían a una labor de asesoramiento de la NSA y de coordinación del trabajo de las demás ramas de Inteligencia. Poco a poco, sin embargo, la CIA adquirió nuevas funciones y tomó mayor independencia de la NSA, hasta llegar a su obra máxima: la invasión de Cuba, para la que movilizó a 1.400 hombres, aviones, artillería y barcos.

Pero ya en 1948 se había autorizado a la CIA para desarrollar "operaciones especiales". Wise y Ross indican que para estas operaciones habían dos normas: que las operaciones fueran secretas, pero que en la contingencia de ser descubiertas, resultaran fácilmente negables para el Gobierno.

El mismo año sus "operaciones especiales" se iniciaron en Colombia, continuándose rápidamente: en 1950 predijo la guerra en Corea y puso en guardia a Truman; en 1952 arrojó paracaidistas sobre la China Roja; en 1952 derrocó a Mossadegh, en Irán; en 1956 intervino en Costa Rica; el mismo año obtuvo en forma espectacular, y hasta ahora no explicada, una copia del discurso secreto de Kruschev ante el Vigésimo Congreso del Partido Comunista ruso, con que se inició la destalinización.

Para cumplir cabalmente sus funciones, la CIA ha sido favorecida con varias leyes de excepción. Así tiene por ejemplo el derecho de introducir 100 extranjeros por año a los Estados Unidos, sin ceñirse a las leyes de inmigración. Además su presupuesto se mantiene en secreto.

Los autores Wise y Ross señalan que la Agencia está organizada en cuatro divisiones: Inteligencia, Planes, Investigación y Mantenimiento, cada una dirigida por un sub-director.

En sus operaciones en el extranjero la CIA utiliza dos expedientes; sus agentes están atornillados a las Embajadas, o bien actúan tras el parapeto de alguna firma comercial. Pero al igual que la Inteligencia Soviética, dicen los autores, la CIA insiste especialmente en la utilización de las embajadas como centros de espionaje, colocando en ellas a sus propios hombres, que siendo en apariencia funcionarios del Departamento del Estado, son en realidad, "yes-men" del Gobierno Invisible.

* http://www.apocatastasis.com/