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lunes, agosto 27, 2007

Economía y Religión

Perdona nuestras ¿ofensas? ¿Sabe Ud. con qué intenciones fue modificado el Padre Nuestro por la Iglesia Católica Argentina? El Dr. Julio González lo explica a través de una tesis muy interesante.

Por el Dr. Julio C. Gonzalez

En latín ley (lex) significa: 'ligare", esto es unir o ligar a una persona a una determinada voluntad normativa que debe cumplir obligatoriamente porque así lo dispuso una autoridad con poder coercitivo. La palabra religión es simplemente un "re"-ligare". Es decir, que una persona queda nuevamente unida u obligada por un mandato que le impone su conciencia.
Lo dicho es simplemente un concepto básico para analizar la importancia que el "ligare" y el "re-ligare" tienen en economía, dado que ambos conceptos determinarán los actos que debe o puede realizar el productor y el consumidor.
La bibliografía sobre estas cuestiones es abundantísima. Hemos de señalar solamente tres autores fundamentales:
1) Tawney (siglo XIX), autor de "La Religión en el Origen del Capitalismo
2) Max Weber (1864-1920), autor de "La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo".
3) Kurt Samuelsson (siglo XX), autor de "Economía y Religión".
En la oración básica del cristianismo que es el Padre nuestro (Evangelio de San Mateo, Cap. 6°, Versículos 9 al 13) leemos que Nuestro Señor Jesús Cristo en su oración básica nos enseña a pedir lo siguiente:
Let dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Esto traducido significa: y perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores (texto del Misal Diario para América, VII edición, año 1961, pág. 446. Editorial Guadalupe, Buenos Aires)
El razonamiento es muy simple: para poder comprar el pan de cada día era necesario no tener deudas en dinero. Las deudas en dinero que los contemporáneos de Jesús debían pagar eran el diezmo al templo y el diezmo al conquistador romano. Si el diezmo no se pagaba en dinero, debía pagarse en especies y si era imposible pagarlo de esta manera, el deudor era vendido como esclavo él y su familia hasta que pagase su deuda. La vida pues, era insoportable.
Es de advertir que la oración de Nuestro Señor Jesús Cristo habla de "deudas", esto es, obligación por imperio de la ley "ex lege". Un tributo a la autoridad y al poder que no tenía ninguna contraprestación. La "deuda" no era pues el "precio" que debía pagarse por la mercadería. Era una forma bestial de succionarle a cada uno su vida.
Hacia el año 1980 la palabra "deudas" fue reemplazada por ofensas. Primero en la versión de la oración en la República Argentina y luego en la versión de la oración para toda Latinoamérica.
Si nos atenemos al texto originario en latín la palabra ofensa se escribía de la siguiente manera "offensa" o bien "offensum offendi".
No hace falta ser lingüista o filólogo para poder apreciar que eran dos palabras y dos conceptos diferentes. Curiosamente el cambio de las palabras de Jesús Cristo en la oración milenaria coincide con el incremento bestial que se hizo en Latinoamérica de la Deuda Externa, lo mismo que en otros países subdesarrollados. Ocurre que si mil millones de cristianos hubiesen todos los días repetido la oración de Nuestro Señor Jesús Cristo en sus términos literales e históricos, la misma era perfectamente aplicable al saqueo que se hace de nuestras remuneraciones en el día de hoy para pagar una Deuda Externa que no hemos contraído, sino que nos ha sido fraguada. Esto hubiese creado una mentalización y un poder anímico de protesta de mil millones de personas contra el despojo de nuestros días. Por eso el vocablo "deudas" habrá sido cambiado por "ofensas".
El actual catecismo de la Iglesia Católica (Conferencia Episcopal Argentina Ed. Edidea, Madrid, 1993) en la página 559, números 2240, 2265 explica lo siguiente:
La sumisión a la autoridad y la corresponsabilidad en el bien común exigen moralmente al pago de los impuestos , el ejercicio del derecho al voto, la defensa del país: "Dad a cada cual lo que se le debe, al que impuestos, impuestos, a quien tributo, tributo, a quien respeto, respeto, a quien honor honor". San Pablo, epístola a los Romanos, capítulo 13, versículo 7).
A continuación el apóstol nos exhorta a ofrecer oraciones y acciones de gracias por los reyes y por todos los que ejercen autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible "con toda piedad y dignidad". (Primera Epístola a Timoteo, capítulo 2, versículo 2).
Como es de ver la oración era un alegato rotundo contra la deuda que era lo que no se debía, y establecía una implícita condena a la autoridad que con su poder la aplicaba. En cambio, San Pablo (que no conoció a Cristo) obliga a obedecer a la autoridad y a pagar los impuestos y los tributos. Los conceptos son pues muy diferentes y las consecuencias completamente distintas según empleemos una oración u otra.
El Papa Juan Pablo II en su Encíclica Sollicitudo Rei Socialis expresa lo siguiente: "En el plano internacional la desigualdad de los recursos y de los medios económicos es tal que crea entre las naciones un verdadero abismo. Por un lado están los que poseen y desarrollan los medios de crecimiento y por el otro se acumulan deudas.
Estas últimas palabras "acumulan deudas" acredita que el concepto de deuda del dinero (es decir lo que no se debe) es bien conocido por la Santa Sede. Empero, lamentablemente, en vez de reiterar y expandir el Padre nuestro de Nuestro Señor Jesús Cristo han cobrado mayor vigencia los consejos de San Pablo.
Con lo expuesto queda bien conceptuado el valor de los temas economía y religión.


http://www.argentinaoculta.com/



Codicia y demencia en Wall Street

por Ralph Nader


L as rodillas de los capitalistas corporativos comienzan a temblar. Su manipulación del mercado hipotecario de alto riesgo ha llevado a una creciente contracción crediticia y crisis de la liquidez. Así que llegó la hora de llamar al Tío Sam – el hombre orquesta que debe rescatarlos.

Sólo que todavía no lo llaman rescate. Es sólo una inyección por el Banco Central Europeo y la Reserva Federal de EE.UU. de más de 200.000 millones de dólares en la semana pasada para estabilizar los mercados financieros descompuestos. Una vez más los gobiernos parten al rescate.

Mi padre preguntó hace muchos años a sus hijos durante la conversación en la mesa de comer: “¿Por qué sobrevivirá siempre el capitalismo?” Su respuesta: “Porque siempre utilizará al socialismo para salvarlo.” Como pequeño empresario (dueño de un restaurante), no se refería a los chicos en la calle principal. Hablaba de los peces gordos. En la actualidad, llamamos a esos directores ejecutivos “capitalistas corporativos.”

Después de todo los bancos centrales son reguladores gubernamentales. Entre otros impactos, regulan las tasas de interés. Pero están tan saturados con ejecutivos bancarios o ex funcionarios bancarios en sus consejos, comités, y en los timones, que se consideran salvavidas de tiempo completo de sus hermanos banqueros. El hermano Henry M. Paulson, ex del gigante de las inversiones Goldman-Sachs y ahora Secretario del Tesoro de EE.UU. acaba de decir: “Los mercados son resistentes. Pueden absorber estas pérdidas. Hemos pasado por tiempos difíciles en los mercados, y enfrentaremos el desafío.”

¿Nosotros? Paulson es un funcionario gubernamental que supuestamente debiera preocuparse primero por la gente – como son los millones de propietarios de viviendas condenados a perder sus casas en los próximos 18 meses.

Cómo ayudar a estos “prestatarios, no a los embaucadores,” como describió el columnista Paul Krugman su plan de “entrenamiento, no rescates” en The New York Times (17 de agosto de 2007) debiera ser la preocupación principal de Paulson.

Eliminar el fraude y la manipulación del mercado

El Secretario Paulson dijo a The New York Times que reguladores federales deberían tratar de eliminar el fraude y la manipulación del mercado y que tiene que haber más divulgación de las participaciones y actividades de los fondos de alto riesgo y de otros consorcios privados de capital.

Bueno, son palabras. ¿Y la acción? Krugman, un economista, cree que la burbuja actual de los bienes raíces fue “causada y alimentada por actos ilícitos generalizados. Agencias crediticias como Moody's Investors Service, que reciben mucho dinero para evaluar valores respaldados por hipotecas,” parecen proceder de un modo muy similar a las grandes firmas contables que autorizaron los balances inflados, engañosos, de las Enrons y las Worldcoms.

Transferir los riesgos de esos préstamos hipotecarios mediante transacciones financieras más y más complicadas, con las que por su parte juegan los inmensos mercados de derivados, permite una transmisión más amplia de esos virus del riesgo por todos los mercados financieros nacionales y globales.

Se produce una especie de efecto dominó y causa ventas, determinadas por el pánico y una incapacidad por el mismo motivo de obtener préstamos comerciales diarios en los mercados crediticios agarrotados.

El Banco Central Europeo ha lanzado recientemente decenas de miles de millones de Euros al sistema financiero global después de que el gigantesco banco francés BNP Paribas SA congelara tres de sus fondos de inversión.

Si las cosas empeoran, los bancos centrales inyectarán más dinero al sistema. Si los mercados financieros comienzan a derrumbarse junto con la confianza de los inversionistas, el Tío Sam ciertamente adoptará opciones adicionales de rescates directos.

Un hombre - Mervyn King, gobernador del Banco de Inglaterra - es el único banquero central que se resiste a intervenir en los mercados. “Las tasas de interés,” afirma, “no son un instrumento político para proteger a prestamistas imprudentes de las consecuencias de sus decisiones"

Considera que el rescate de los inversionistas y de sus inversiones arriesgadas sólo los llevaría a tomar riesgos mayores la próxima vez, esperando otro rescate.

Más y más capitalistas corporativos dentro y afuera de los mercados financieros no quieren comportarse como capitalistas – dispuestos a aceptar las pérdidas junto con los beneficios. Quieren que Washington, D.C., es decir ustedes los contribuyentes, paguen por sus instalaciones (como grandes estadios deportivos) o acepten sus pérdidas porque creen que son demasiado grandes como para permitir que fracasen (como en el caso de los grandes bancos o compañías industriales).

Esos capitalistas corporativos deberían ser denunciados cuando siempre dicen que el gobierno es el problema cada vez que actúa para ayudar a la gente de a pie con regulaciones sanitarias y de seguridad, por ejemplo, pero que el gobierno es maravilloso en cuanto llama a los burócratas a realizar misiones para rescatarlos de su propia codicia y demencia.



Nota: Ralph Nader es autor de “The Seventeen Traditions”
Fuente: Counter Punch
Enviado por: Entorno Listas entorno@listas.cult.cu