Naturaleza
Al preguntársele qué aspiraba a que dijesen de él después de su muerte, Lincoln respondió: "Ojalá dijeran que al pasar por el jardín de mi prójimo y ver allí un cardo lo arrancaba para poner en su lugar una rosa". Ernesto Sábato, en cierto pasaje de su libro Sobre Héroes y Tumbas, critica un cielo. Bajo criterios plásticos rigurosos desecha su composición, tachándola de cursi.
Observando estas dos afirmaciones de la soberbia humana tenemos alguna pista acerca de los grandes desatinos que han asolado a nuestra pobre Tierra desde que el homo sapiens la holló por primera vez.
¿Por qué habríamos de juzgar al cardo inferior a la rosa? ¿No son acaso ambos creación de Dios? De allí a determinar que los esquimales son inferiores a los normandos hay sólo una cuestión de proporciones.
Pues, ¿no es acaso esta perniciosa tara de pretender dictaminar acerca de lo que es bueno o malo por nuestras pautas culturales o estéticas, lo que lleva por evolución lógica hacia la xenofobia?
En un Universo tan gigantesco y maravilloso, donde no alcanzan, no digamos la ciencia: ni siquiera nuestra imaginación para vislumbrar aunque sea una parte de sus misterios, el único camino para la paz está en llegar a comprender que no tenemos derecho a destruir absolutamente nada de lo que la naturaleza ha creado.
Julio Carreras (h)
Pronto, claro, bien. En un momento de crisis informativa, debido a los intereses que inmovilizan a las agencias globales, intentaremos informar sin restricciones, expresarnos con claridad y que la información provista sea útil a nuestros abonados.
miércoles, julio 20, 2005
martes, julio 19, 2005
Irán en la mira de la voracidad de Estados Unidos
Por Marcelo Colussi*

Foto: Agencia IRNA
El modelo de sociedad que generó el desarrollo del capitalismo en Estados Unidos de América es voraz, alta e irresponsablemente voraz. Con una población que ronda los 300 millones (el 4.8 % de la población planetaria), esta sociedad consume aproximadamente el 25 % de la producción total del mundo. La idea que signa la dinámica cultural de toda esta construcción social es 'consumir'. Todo allí es un desenfrenado consumo, irracional, absurdo. El éxito, la felicidad, el bien supremo es el consumo.
Su hambre de energía es igualmente insaciable; su principal fuente energética es el petróleo. Presentado reservas propias muy escasas y camino a su agotamiento, el país consume una cuarta parte del petróleo que actualmente se extrae en todo el planeta. En estos momentos Estados Unidos importa el 53 % de sus necesidades en este rubro esperándose que la cifra aumente al
68 % en el 2025, lo que significará elevar el consumo de crudo importado al doble del actual. En tal sentido la administración republicana hoy en el poder no ha tenido reparos en calificar esta dependencia de 'amenaza a la seguridad nacional'. 'Si seguimos el curso actual, de aquí a 20 años
Estados Unidos importará casi dos de cada tres barriles de petróleo, y dependerá cada vez más de potencias extranjeras que no siempre toman en cuenta los intereses estadounidenses', declaró muy campante el presidente Bush.
El petróleo es crucial para su economía por ser la fuente del 40 % de su abastecimiento energético además de proporcionar la casi totalidad del combustible del transporte del país. Juega, igualmente, un papel vital en la seguridad nacional, en tanto que es el propulsor de las formaciones de tanques, aviones, helicópteros y embarcaciones, columna vertebral de la maquinaria de guerra estadounidense. Dicho en otros términos: el papel hegemónico desempeñado por Estados Unidos en el mundo del siglo XXI como potencia económica y militar, en muy buena medida está en dependencia del petróleo.
Petróleo que cada vez se le hace más escaso, que no tiene.
Como para que no queden dudas al respecto, en septiembre del 2000 y en el marco de la ulraconservadora Fundación 'Proyecto para el Nuevo Siglo Americano' (Project for the New American Century) -think tank que llevó al partido republicano al poder y es su fuente inspiradora-, algunos ideólogos como Dick Cheney (actual vicepresidente) o Donald Rumsfeld (hoy secretario
de Defensa) decían sin ambages: 'Hoy el objetivo es asegurar y expandir las zonas democráticas; evitar la aparición de un nuevo poder competidor y preservar un favorable equilibrio de poder en Europa, Oriente Medio y en la región productora de petróleo circundante. Ahora Estados Unidos no tiene ningún rival global. La estrategia de Estados Unidos debe centrarse en la
preservación y extensión de su ventajosa posición en el futuro'.
De forma manifiesta, sin la más mínima vergüenza, los halcones que manejan los destinos de la Casa Blanca -representantes, por cierto, de una oligarquía fastuosa pero también, digámoslo claramente, de una población que no está dispuesta a perder sus actuales niveles de hiper consumo- tienen como prioridad nacional seguir manteniendo el papel de super potencia del país,
'su ventajosa posición' en el concierto internacional. Si aparecen 'potencias extranjeras que no toman en cuenta los intereses estadounidenses' -y más aún en lo concerniente al oro negro, corazón último del confort de esta sociedad- se constituyen de inmediato en enemigos.
En la República Islámica de Irán (la vieja y legendaria Persia), uno de los principales productores mundiales de crudo en la actualidad, con reservas probadas de un 11.4 % de la disponibilidad total que lo convierte en la segunda reserva petrolera planetaria por detrás de Venezuela, acaban de realizarse elecciones. Luego de la primera vuelta electoral, Washington daba
por descontado que el ganador sería el clérigo moderado Ali Akbar Hashemi Rafsanjani.
Es sintomático que ni bien se conoció el nombre del presidente electo, el hasta ahora alcalde de Teherán Mahmoud Ahmadinejad, un desconocido en la arena política internacional, la maquinaria mediática estadounidense y en alguna medida la europea, pusieran el grito en el cielo. Donald Rumsfeld declaró ante Fox News: 'No sé mucho sobre él... pero sé que no es amigo de la democracia'. Se habló de fraude electoral, y los epítetos descalificadores no se hicieron esperar: 'fundamentalista islámico', 'ultraconservador', 'proceso de talibanización en ciernes'. Se dijo, incluso, que el candidato ganador formó parte de la histórica toma de la Embajada de Estados Unidos en Teherán en el año 1979, en plena Revolución Islámica. Llamativo,
¿verdad?
¿Un nuevo Hugo Chávez?
Es prematuro aún abrir escenarios sobre el futuro desempeño de Mahmoud Ahmadinejad en la presidencia. Pero sus primeras declaraciones una vez electo, en todo caso lejos de un llamado a la pretendida ortodoxia islámica e intolerancia fundamentalista adelantadas por la prensa occidental, se encaminaron a la moderación. Lo cual demuestra, seguramente, que hay allí ya un
montaje mediático desde las cadenas occidentales para preparar un terreno, para ir creando opinión: ¿un nuevo Bin Laden? No es esto lo que se ha dicho explícitamente, pero la manipulación semántica no puede hacer pensar menos que en ello. 'La guerra llegó a nuestras orillas el 11 de septiembre de 2001. Los terroristas que nos atacaron, y a los que nos enfrentamos ahora,
asesinan en nombre de una ideología totalitaria que odia la libertad y rechaza la tolerancia, y que trata de implantar la tiranía y la opresión' acaba de declarar el presidente George Bush ante 750 militares de alto rango refiriéndose al contexto iraquí. No estaba hablando de Irán, pero sí de los 'fundamentalistas'.
Seguramente Washington esperaba un nuevo presidente dócil a sus designios, en la línea de lo que viene sucediendo (¿casualmente?) en algunas de las ex repúblicas soviéticas: Georgia, Ucrania, Kirguiztán. Las señales de alarma que puede haber encendido la elección de Ahmadinejad entre los halcones republicanos pueden ser similares, salvando las distancias, a las que despierta Hugo Chávez en Venezuela con la Revolución Bolivariana. Por lo pronto, el alcalde de Teherán ganó el proceso eleccionario con el voto de los sectores más pobres de la sociedad iraní. Y para priorizarlos con políticas específicas, dijo, será su futuro gobierno.
Por otro lado, sus primeras declaraciones en materia petrolera se dirigen a priorizar las empresas nacionales por sobre las extranjeras y a fomentar una política de transparencia, aludiendo así al clan Rafsanjani, el esperado ganador para la Casa Blanca, sobre el que pesan denuncias de corrupción y enriquecimiento ilícito en el manejo de este recurso (de hecho, un hijo
del candidato ejerció un poder discrecional dentro del Ministerio de Petróleo dando lugar a una probada malversación en provecho familiar).
En términos de política externa el mandatario electo, si bien no se promulgó desafiante como lo hiciera años atrás el fundador de la Revolución Islámica, el Ayatollah Ruhollah Khomeini, expresó claramente que Irán no se doblegará ante las demandas imperiales de Washington.
Por último, el programa atómico mantenido hasta ahora por los ulemas iraníes, ha sido materia de cautela por parte de las políticas que implementa el gobierno de Estados Unidos. Si todavía no ha atacado militarmente a esta fenomenal reserva de petróleo que es Irán, en parte se debe a la capacidad nuclear de Teherán. Al respecto, el electo Ahmadinejad no ha dado señales (¿por qué habría de darlas?) de retroceder en lo avanzado por su país estos años.
En conclusión: si bien no hay demasiados elementos para poder precisar qué sucederá en el futuro inmediato en la República Islámica de Irán, la llegada de una propuesta que no se doblega ante Washington, como mínimo, debe ser bien recibida. La historia dirá si efectivamente estamos ante un reaccionario fundamentalista, un retrógrado teocrático, o si la elección popular no se equivocó. En la lógica guevarista (en términos políticos, claro está, no militares) de 'crear dos, tres, muchos Vietnam' para enfrentar la supremacía insolente de Estados Unidos como potencia unipolar, bienvenida sea toda opción antiimperialista.
* Marcelo Colussi. Psicólogo y licenciado en filosofía. Italo-argentino, desde hace 15 años vive y trabaja en el ámbito de los derechos humanos en Centroamérica. Ensayista y escritor, ha publicado en el campo de las ciencias sociales y en la narrativa. ArgenPress/El Grano de Arena

Foto: Agencia IRNA
El modelo de sociedad que generó el desarrollo del capitalismo en Estados Unidos de América es voraz, alta e irresponsablemente voraz. Con una población que ronda los 300 millones (el 4.8 % de la población planetaria), esta sociedad consume aproximadamente el 25 % de la producción total del mundo. La idea que signa la dinámica cultural de toda esta construcción social es 'consumir'. Todo allí es un desenfrenado consumo, irracional, absurdo. El éxito, la felicidad, el bien supremo es el consumo.
Su hambre de energía es igualmente insaciable; su principal fuente energética es el petróleo. Presentado reservas propias muy escasas y camino a su agotamiento, el país consume una cuarta parte del petróleo que actualmente se extrae en todo el planeta. En estos momentos Estados Unidos importa el 53 % de sus necesidades en este rubro esperándose que la cifra aumente al
68 % en el 2025, lo que significará elevar el consumo de crudo importado al doble del actual. En tal sentido la administración republicana hoy en el poder no ha tenido reparos en calificar esta dependencia de 'amenaza a la seguridad nacional'. 'Si seguimos el curso actual, de aquí a 20 años
Estados Unidos importará casi dos de cada tres barriles de petróleo, y dependerá cada vez más de potencias extranjeras que no siempre toman en cuenta los intereses estadounidenses', declaró muy campante el presidente Bush.
El petróleo es crucial para su economía por ser la fuente del 40 % de su abastecimiento energético además de proporcionar la casi totalidad del combustible del transporte del país. Juega, igualmente, un papel vital en la seguridad nacional, en tanto que es el propulsor de las formaciones de tanques, aviones, helicópteros y embarcaciones, columna vertebral de la maquinaria de guerra estadounidense. Dicho en otros términos: el papel hegemónico desempeñado por Estados Unidos en el mundo del siglo XXI como potencia económica y militar, en muy buena medida está en dependencia del petróleo.
Petróleo que cada vez se le hace más escaso, que no tiene.
Como para que no queden dudas al respecto, en septiembre del 2000 y en el marco de la ulraconservadora Fundación 'Proyecto para el Nuevo Siglo Americano' (Project for the New American Century) -think tank que llevó al partido republicano al poder y es su fuente inspiradora-, algunos ideólogos como Dick Cheney (actual vicepresidente) o Donald Rumsfeld (hoy secretario
de Defensa) decían sin ambages: 'Hoy el objetivo es asegurar y expandir las zonas democráticas; evitar la aparición de un nuevo poder competidor y preservar un favorable equilibrio de poder en Europa, Oriente Medio y en la región productora de petróleo circundante. Ahora Estados Unidos no tiene ningún rival global. La estrategia de Estados Unidos debe centrarse en la
preservación y extensión de su ventajosa posición en el futuro'.
De forma manifiesta, sin la más mínima vergüenza, los halcones que manejan los destinos de la Casa Blanca -representantes, por cierto, de una oligarquía fastuosa pero también, digámoslo claramente, de una población que no está dispuesta a perder sus actuales niveles de hiper consumo- tienen como prioridad nacional seguir manteniendo el papel de super potencia del país,
'su ventajosa posición' en el concierto internacional. Si aparecen 'potencias extranjeras que no toman en cuenta los intereses estadounidenses' -y más aún en lo concerniente al oro negro, corazón último del confort de esta sociedad- se constituyen de inmediato en enemigos.
En la República Islámica de Irán (la vieja y legendaria Persia), uno de los principales productores mundiales de crudo en la actualidad, con reservas probadas de un 11.4 % de la disponibilidad total que lo convierte en la segunda reserva petrolera planetaria por detrás de Venezuela, acaban de realizarse elecciones. Luego de la primera vuelta electoral, Washington daba
por descontado que el ganador sería el clérigo moderado Ali Akbar Hashemi Rafsanjani.
Es sintomático que ni bien se conoció el nombre del presidente electo, el hasta ahora alcalde de Teherán Mahmoud Ahmadinejad, un desconocido en la arena política internacional, la maquinaria mediática estadounidense y en alguna medida la europea, pusieran el grito en el cielo. Donald Rumsfeld declaró ante Fox News: 'No sé mucho sobre él... pero sé que no es amigo de la democracia'. Se habló de fraude electoral, y los epítetos descalificadores no se hicieron esperar: 'fundamentalista islámico', 'ultraconservador', 'proceso de talibanización en ciernes'. Se dijo, incluso, que el candidato ganador formó parte de la histórica toma de la Embajada de Estados Unidos en Teherán en el año 1979, en plena Revolución Islámica. Llamativo,
¿verdad?
¿Un nuevo Hugo Chávez?
Es prematuro aún abrir escenarios sobre el futuro desempeño de Mahmoud Ahmadinejad en la presidencia. Pero sus primeras declaraciones una vez electo, en todo caso lejos de un llamado a la pretendida ortodoxia islámica e intolerancia fundamentalista adelantadas por la prensa occidental, se encaminaron a la moderación. Lo cual demuestra, seguramente, que hay allí ya un
montaje mediático desde las cadenas occidentales para preparar un terreno, para ir creando opinión: ¿un nuevo Bin Laden? No es esto lo que se ha dicho explícitamente, pero la manipulación semántica no puede hacer pensar menos que en ello. 'La guerra llegó a nuestras orillas el 11 de septiembre de 2001. Los terroristas que nos atacaron, y a los que nos enfrentamos ahora,
asesinan en nombre de una ideología totalitaria que odia la libertad y rechaza la tolerancia, y que trata de implantar la tiranía y la opresión' acaba de declarar el presidente George Bush ante 750 militares de alto rango refiriéndose al contexto iraquí. No estaba hablando de Irán, pero sí de los 'fundamentalistas'.
Seguramente Washington esperaba un nuevo presidente dócil a sus designios, en la línea de lo que viene sucediendo (¿casualmente?) en algunas de las ex repúblicas soviéticas: Georgia, Ucrania, Kirguiztán. Las señales de alarma que puede haber encendido la elección de Ahmadinejad entre los halcones republicanos pueden ser similares, salvando las distancias, a las que despierta Hugo Chávez en Venezuela con la Revolución Bolivariana. Por lo pronto, el alcalde de Teherán ganó el proceso eleccionario con el voto de los sectores más pobres de la sociedad iraní. Y para priorizarlos con políticas específicas, dijo, será su futuro gobierno.
Por otro lado, sus primeras declaraciones en materia petrolera se dirigen a priorizar las empresas nacionales por sobre las extranjeras y a fomentar una política de transparencia, aludiendo así al clan Rafsanjani, el esperado ganador para la Casa Blanca, sobre el que pesan denuncias de corrupción y enriquecimiento ilícito en el manejo de este recurso (de hecho, un hijo
del candidato ejerció un poder discrecional dentro del Ministerio de Petróleo dando lugar a una probada malversación en provecho familiar).
En términos de política externa el mandatario electo, si bien no se promulgó desafiante como lo hiciera años atrás el fundador de la Revolución Islámica, el Ayatollah Ruhollah Khomeini, expresó claramente que Irán no se doblegará ante las demandas imperiales de Washington.
Por último, el programa atómico mantenido hasta ahora por los ulemas iraníes, ha sido materia de cautela por parte de las políticas que implementa el gobierno de Estados Unidos. Si todavía no ha atacado militarmente a esta fenomenal reserva de petróleo que es Irán, en parte se debe a la capacidad nuclear de Teherán. Al respecto, el electo Ahmadinejad no ha dado señales (¿por qué habría de darlas?) de retroceder en lo avanzado por su país estos años.
En conclusión: si bien no hay demasiados elementos para poder precisar qué sucederá en el futuro inmediato en la República Islámica de Irán, la llegada de una propuesta que no se doblega ante Washington, como mínimo, debe ser bien recibida. La historia dirá si efectivamente estamos ante un reaccionario fundamentalista, un retrógrado teocrático, o si la elección popular no se equivocó. En la lógica guevarista (en términos políticos, claro está, no militares) de 'crear dos, tres, muchos Vietnam' para enfrentar la supremacía insolente de Estados Unidos como potencia unipolar, bienvenida sea toda opción antiimperialista.
* Marcelo Colussi. Psicólogo y licenciado en filosofía. Italo-argentino, desde hace 15 años vive y trabaja en el ámbito de los derechos humanos en Centroamérica. Ensayista y escritor, ha publicado en el campo de las ciencias sociales y en la narrativa. ArgenPress/El Grano de Arena
lunes, julio 18, 2005
Ser o no ser

Foto: Indymedia Argentina y Centro de Estudiantes de Arte Fotográfico de Avellaneda
Por: Susana Merino *
La Argentina se halla frente a uno de los desafíos más importantes de su historia. Nunca como ahora ha sido tan profundo su deterioro ni sus perspectivas tan oscuras. La sociedad como jamás antes ha tomado conciencia de hallarse definitivamente al borde de un abismo del que, de caer, le será imposible levantarse sin que transcurran no una sino varias generaciones.
No se trata de una visión apocalíptica sino de una comprobación cotidiana que cada día nos acerca más aceleradamente hacia el “no ser”. “ No ser” un país soberano, “no ser” una sociedad medianamente organizada, “no ser” un estado digno del imprescindible respeto de sus ciudadanos ni de sus pares en el mundo, “no ser” una comunidad sólidamente edificada sobre tramas laborales, legales, económicas y sociales que le garanticen su estabilidad como nación.
Cunden las amenazas de desmembrar nuestro territorio, de apropiarse de nuestros recursos naturales, de avanzar sobre nuestra Constitución y nuestras leyes, largamente bastardeadas por propios y extraños, de establecer cabeceras de puente militares en el país. Funcionarios imperiales y miembros de organismos internacionales se arrogan el derecho de humillarnos impunemente sin que nuestras autoridades ni nuestros políticos esbocen la menor reacción ni acusen el más mínimo impacto ante sus inaceptables injurias.
Y no se trata solo de amenazas. El capitalismo internacional ya ha logrado adueñarse por una parte, de nuestro petróleo, de nuestra energía, de nuestros servicios públicos, está a un paso de hacer lo mismo con la totalidad de nuestro sistema bancario y por dicho intermedio de las tierras más fecundas de nuestra patria y por otra ha penetrado sistemáticamente en nuestra propia cultura sembrando desasosiego y desesperanza y debilitando cada vez más si cabe nuestra capacidad de resistencia para lograr con el menor esfuerzo posible sus arteros designios.
Sin embargo hay signos evidentes de que la sociedad comienza a despertar de su inercia, del prolongado letargo a que ha venido siendo sometida durante más de una década a través de consignas maliciosas y de promesas incumplidas: que “estamos en el primer mundo”, que “con la democracia se come, se cura, se educa”, mientras se ocupaban de robarnos cada día un poco más de democracia, que “un peso vale un dólar” y nos transformábamos en obnubilados consumidores de productos importados mientras se desmoronaban nuestra industria y nuestras fuentes de trabajo. ¡Cuánta ceguera! Pero mucho más ¡cuánta traición, cuánta felonía, cuánta inmoralidad disfrazada de política!
Pero esta sociedad que busca a tientas la salida necesita el hilo conductor que le permita sortear las mil y una dificultades que la acechan. Y mientras tanto se repiten ideas agotadas, se dilapidan esfuerzos, se reiteran esquemas perimidos y se pretende rescatar teorías que ya no responden a nuestra época. Algunas organizaciones políticas tradicionales tozudamente insisten en imponer una visión excluyente y solitaria sin comprender que no son las dueñas de la verdad absoluta y que solo en la pluralidad, en la búsqueda de consenso, en el diálogo múltiple y fecundo será posible encontrar nuevas y creativas formas de convivencia para desde allí construir una unidad lo suficientemente sólida como para permitirnos hacerle frente al poderoso enemigo que tentacularmente nos sofoca.
Nuestra dirigencia o está voluntariamente subordinada a intereses espurios o está encerrada en su propia y anquilosada burbuja de cristal desde donde percibe una realidad distorsionada o imaginaria. ¿Cuántos políticos han prestado atención al surgimiento de experiencias tan valiosas como las de las cooperativas de trabajadores al rescate y puesta en marcha de sus fuentes laborales? ¿Cuántos están buscando restablecer el diálogo con sus mandantes? ¿Cuántos están impulsando consultas ciudadanas que les permitan nutrir de realidades su propio y vetusto imaginario? ¿Cuántos están honestamente convencidos de que los ciudadanos deben ser escuchados y respetados sus intereses? ¿Cuántos son capaces de descubrir junto a sus pares lo que los une y postergar lo que los separa?
La sociedad está ávida de líderes en quienes confiar. De líderes capaces de restituirle la confianza y la credibilidad perdidas. El estado asambleario asumido por muchos ciudadanos solo permite ir resolviendo problemas de pequeñísima escala. El país necesita una conducción que la interprete y que fije las pautas de mediano y largo plazo que le posibilite ir recuperando gradualmente el soberano manejo de su propio destino.
Estamos no solo a la deriva sino a merced de una horda de bucaneros que al mejor estilo de siglos que creíamos superados espera el momento más oportuno para apoderarse definitivamente de nuestro debilitado bajel. ¿Quién será capaz de empuñar el timón y desafiando vientos y tempestades eludir el cerco que nos han trazado?
¿Habremos perdido definitivamente el rumbo o será la hora de la inflexión y del cambio que abreven en la audacia, la decisión, la convicción y porqué no, el patriotismo que nos permitan recuperar nuestro futuro?
Rescatemos la política y pongámosla en manos de su verdadero, auténtico dueño, el pueblo argentino y que quienes pretendan ser sus intérpretes sepan de una vez y para siempre que solo a él deberán rendirle cuentas de sus actos y que por sus actos serán juzgados. Y dejémonos de aceptar mentiras, de falsas promesas que cuanto más aderezadas vienen con arrullos populares más astutamente esconden el estilete de la traición. ¡No sigamos dejándonos engañar! La gravedad de la hora nos exige permanecer en vigilia y estar atentos a la reiteración de los viejos ardides.
* Editora de "El Grano de Arena", boletín de ATTAC Internacional.
domingo, julio 17, 2005
Panorama desde el Norte: Vida cotidiana con sordera, perplejidad y miedo

Foto: Steve Simon
Por Mempo Giardinelli *
Los pocos argentinos que andan por aquí (esta página se escribe desde Vermont, Estados Unidos), no dejan de comentar el precioso espectáculo del Empire State iluminado con los colores de nuestra bandera celeste y blanca por tres noches seguidas. El simbólico edificio se mostró bellísimo ahora que, por primera vez, Nueva York celebró nuestra Independencia como lo hace con las de muchas otras comunidades de inmigrantes. Esto le apuntó, de paso, un poroto más a la austera pero eficaz gestión consular de Héctor Timerman.
Pero lo más impactante que se aprecia aquí es la sordera del poder: esa especie de autismo fundamentalista en el que parece vivir la administración Bush, pero que, bien mirado, sólo encubre el ascenso y consolidación de un autoritarismo hasta ahora sin frenos.
Éste me parece, hoy, el gran tema de este gran país: el enorme cambio que ha producido en esta sociedad el horror desatado por el terrorismo hace cuatro años, y que ahora, en estos días, reproducen las repudiables bombas en Londres, que dejan otro tendal de muertos y heridos inocentes. Muchos norteamericanos inteligentes y agudos piensan y explican, aunque en voz baja, que el mayor y más peligroso fenómeno contemporáneo es que terroristas y algunos estadistas se igualan en sordera.
Desde que terminó la Guerra Fría y Europa comenzó a domesticarse -con la acaso única excepción de Francia (hasta ahora)- el mundo cambió radicalmente y a eso todos lo sabemos. Pero lo que no se sabe, al menos en nuestro país, es que los Estados Unidos, forzando mutaciones en la geopolítica mundial, también han cambiado muchísimo. Y de una manera que tiene a la mitad de esta nación perpleja y asustada.
Son notables los cambios en la vida cotidiana estadounidense. En los últimos 20 años he visitado este país muchísimas veces, y he aprendido a conocerlo y amarlo en sus mejores expresiones y personas. Son ellos mismos los que ahora señalan, alarmados, cómo aquel espíritu liberal y
emprendedor hoy parece, por lo menos, trastabillar. Hoy no es nada raro encontrar académicos y estudiantes en posiciones rígidas, estrechos, muchas veces falsos en su obsesión por ser “políticamente correctos”.
Cierto que toda generalización es riesgosa, pero a mi observación añado testimonios de amigos y amigas, gente tradicionalmente abierta y crítica que hoy calla o confiesa sentir temor. Lo que se comprende, porque están pasando cosas alarmantes. Como una ley reciente que obliga a que todas las bibliotecas deban brindar -si las autoridades lo requieren- informes completos sobre los libros y revistas que ha sacado y leído cada uno de sus lectores.
En algunos condados rurales del Medio Oeste (Kansas) algunas comunidades ultraconservadoras votaron que en sus escuelas no se enseñe más ninguna forma de “evolucionismo” y sólo se inculce un “creacionismo” primitivo y anticientífico. Y nadie, pero nadie, apuesta a que la cercana elección de dos nuevos magistrados en la Corte Suprema de Justicia no recaiga en figuras de ultraderecha.
Hoy Watergate no sería posible. En las últimas semanas una periodista de la revista Time acabó en la cárcel por no revelar sus fuentes. Esto dio por tierra con una ejemplar tradición de libertad de prensa y es un retroceso que espanta a casi todos y -dicen algunos- también “a muchos que no lo dicen, pero lo piensan”.
Hay que sumar aún el descomunal desarrollo militar norteamericano que en cierto modo ha militarizado la vida cotidiana. Según el Base Structure Report de 2005, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos “es uno de los más grandes terratenientes del mundo, con más de 571.900 instalaciones distribuidas en 3740 sitios, cubriendo 30 millones de acres". Con casi un millón y medio de soldados activos, los Estados Unidos tienen hoy unos 400.000 fuera de sus fronteras. El total de bases en el exterior pasó de 702 en 2003 a 770 en 2005 y en más de 40 países. Y el presupuesto de gastos militares para 2006 será de 542 mil millones de dólares, cantidad que equivale a la suma de todos los presupuestos de defensa de todos los países del resto del mundo.
Y además, como bien señaló hace unos días el distinguido colega de esta revista * Juan Gabriel Tokatlián, en un impresionante artículo en el diario La Nación (de donde se tomaron los datos anteriores) hay aquí más de 10.000 cabezas nucleares y una reciente encuesta Gallup reveló que el 27% de los estadounidenses aprueba ataques nucleares contra dispositivos terroristas.
Según Tokatlián, es una “estrategia de primacía” en política exterior: “Washington no tolera ni tolerará ningún competidor, sea éste un aliado tradicional (la Unión Europea) o un potencial adversario (por ejemplo, China)”.
Todo esto asusta. Y aquí uno puede palparlo: cuando la mitad de una nación está perpleja y asustada, es que el autoritarismo está empezando a reinar. •
* Revista Debate, Nº 122.
viernes, julio 15, 2005
La internacionalización de la Amazonia

Amazonia - Ana Pancetti
Chico Buarque: "internacionalizar todos los recursos del mundo"
No todos los días un brasileño les da una buena y educadísima patada en el culo a los estadounidenses. Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal y actual Ministro de Educación, Cristóvão "Chico" Buarque, lo que pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia. Un estadounidense en las Naciones Unidas introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no de un brasileño. Ésta fue la respuesta del Sr. Cristóvão Buarque:
"Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro.
Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad. Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las Reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.
"De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación.
"También, antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país. No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado.
"Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia... cada ciudad, con su belleza específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero. Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos sus arsenales nucleares.
"Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil.
"En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando deberían vivir.
"Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero, mientras el mundo me trate únicamente como brasileño, lucharé para que la Amazonia sea nuestra... ¡Solamente nuestra!"
Enviado por Rocío Carreras.
martes, julio 12, 2005
Estados Unidos a la defensiva: avanzan los chinos

Los estadounidenses entran en el pánico asiático: luego de la compra de algunas de sus mayores empresas por los japoneses, durante los 80, lo chinos continúan con su ola de avances. El periodismo más paranoico dice que con la compra de la petrolera Unocal, China pretende lograr hegemonía absoluta en el rubro energético.
En los 80, Estados Unidos se convirtió en el paraíso de los inversores extranjeros. Sobre todo de los japoneses que, además, estaban inundando EEUU con sus productos. Especialmente en el sector de las automotrices y la electrónica de consumo.
Las empresas niponas compraron los estudios de cine Columbia y Universal, la discográfica CBS, el Rockefeller Center en Nueva York y todos los campos de golf de California. Y lo hicieron a lo grande. Cuando en 1986 Mitusi compró el Edificio Exxon en Manhattan, pagó un sobreprecio de 260 millones de dólares respecto a lo que había pedido la petrolera estadounidense -un 71% más-... para poder entrar en el Libro Guinnes de los Récords...
Actualmente el enemigo económico de los EEUU es China. El campo de batalla, la petrolera Unocal. En principio, Unocal iba a ser comprada por Chevron, uno de los mayores grupos energéticos del mundo, por 16.400 millones de dólares (13.700 millones de euros) en metálico y acciones. Hasta que, el 23 de junio, la empresa china, parcialmente estatal, CNOOC (China National Offshore Oil Company) lanzó una contraoferta por 18.500 millones de dólares (15.400 millones de euros), toda en efectivo. Y ahí estalló una guerra que, más que con la "lógica empresarial", tiene relación con los planes estratégicos chinos y estadounidenses.
La eventual compra de Unocal por CNOOC ha desatado las peores pesadillas de EEUU, sobre todo en un momento en el que una de las revistas más prestigiosas del país, The Atlantic Monthly (que tiene casi medio millón de ejemplares de tirada) tituló su número de junio con un escalofriante «Cómo será la guerra contra China». Los críticos de la operación dicen que, si CNOOC compra Unocal, podrá controlar el mercado petrolero estadounidense y mundial. Unocal es en realidad una empresa relativamente pequeña, que apenas produce 57.000 barriles de petróleo diarios -0,7% de la extracción de crudo en EEUU, 0,28% del consumo del país y el 0,06% de la producción mundial-. Pero se teme que esta sea sólo una cabeza de puente para el aterrizaje que inmensas inversiones chinas puedan llevarla a convertirse en la rectora del petróleo mundial.
Chrevron, por otra parte, afirma que la oferta de CNOOC está subsidiada en al menos un 15% por el Estado, y ha pedido a la Administración que lleve el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). De hecho, en el sector se cree que la oferta de Chevron es excesiva y la de CNOOC una locura, similar a los sobreprecios que pagaban los japoneses en los 80.
Nadie se quejó en EEUU cuando British Petroleum compró las petroleras Arco y Amoco, mucho mayores que Unocal. Pero lo que sí muestra es que la controversia es una maldición de Unocal, una empresa especializada en meterse en escándalos haga lo que haga, y que ha llegado a ser denunciada -precisamente junto con Chevron- por situar presuntamente sus instalaciones más contaminantes en barrios negros y latinos.
La oscura saga de Unocal
Aunque eso no es nada comparado con sus operaciones internacionales. Unocal está especializada en realizar negocios en países "con riesgo político alto". Eso, en la práctica, supone dictaduras o países en guerra. De hecho, su impopularidad fue tal que, a finales de los 90, llegó a considerar la perspectiva de renunciar a su nacionalidad estadounidense y trasladar sus oficinas y su sede social a otro país, probablemente un paraíso fiscal.
La lluvia de críticas se debía a que, en la década pasada, Unocal se convirtió en el apoyo de dos de las dictaduras consideradas como las más feroces del mundo: los talibán afganos y la junta militar que gobierna Myammar, la antigua Birmania. En este segundo país, Unocal es, junto con la francesa Total, uno de los socios del gasoducto de Yadana, una obra faraónica no tanto por sus dimensiones como por los métodos empleados para construirla. Según las organizaciones defensoras de los derechos humanos, el ejército de Myammar ha tomado literalmente como esclavos a los habitantes de las zonas que atraviesa la tubería y les ha obligado a trabajar en su construcción. Eso ha provocado denuncias contra Unocal en EEUU, que desaparecerían si China -que tiene a Myammar como un virtual protectorado- se hace con el control de Unocal a través de CNOOC.
En Afganistán, Unocal jugó un papel decisivo en la llegada de los talibán al poder, dado que la empresa quería construir el famoso gasoducto que permitiera exportar el gas natural de Turkmenistán hasta Pakistán y posteriormente a la India.
Entre 1996 y 1999, los directivos de Unocal viajaron constantemente a Afganistán, donde se cruzaron en ocasiones con un exiliado saudí llamado Osama bin Laden. Llevaron a sus sedes en Texas y California a líderes talibán que, según sus chistes entre ejecutivos "se quedaban fascinados, por los árbolitos de Navidad estadounidenses". Durante aquella luna de miel entre estadounidenses y talibanes se convirtió en signo de exótica distinción entre empresarios tener a un fundamentalista afgano como invitado a cenar. Unocal subsidió a los talibán y contrató un ejército de lobbistas, incluyendo a Hamid Karzai, actual presidente afgano y simpatizante, entonces, de los integristas.
Esas polémicas han pasado a la historia por ahora, debido al tanteo chino. El próximo 10 de agosto, sus accionistas deberán decidir si aceptan la propuesta de Chrevron, o entregan la empresa, siguiendo la ley del mercado, a los mejores precios ofrecidos por los chinos. @DIN
domingo, julio 10, 2005
Las garras del Dragón Obrero doblegaron a Pan American, el gobierno de Das Neves y las burocracias sindicales

Por Marcelo García *
Argentina
Heroica, ejemplar, imitable, ilustrativa. Son tan sólo algunos de los calificativos con los que se puede definir la huelga que los obreros y las mujeres de Cerro Dragón (yacimiento petrolero ubicado a 70 kilómetros de Comodoro Rivadavia) protagonizaron a lo largo de 8 días y que concluyó con un importante triunfo, parcial, para los trabajadores.
La valentía de los obreros y la fuerza que recibieron de parte de las mujeres que los acompañaron le dieron a la pelea contra las multinacionales petroleras, las contratistas, el gobierno chubutense y las burocracias sindicales una característica especial y al mismo tiempo se convirtió en una lucha ejemplificadora para los demás trabajadores de la región.
Pan American es la máxima operadora petrolera del Chubut, produce alrededor de 4,5 millones de metros cúbicos de crudo por año y Cerro Dragón es el yacimiento más productivo del país, lo que le reporta a la compañía subsidiaria de BP-Amoco importantísimas ganancias anuales. Pero más allá de esté dato Pan American se negó sistemáticamente a propiciar el aumento salarial.
Totalmente por fuera de las estructuras sindicales y con sus propios métodos democráticos de organización los trabajadores de Dragón lograron iniciar una dura pelea contra la petrolera Pan American en la búsqueda de un aumento salarial del 100% por hora de trabajo, para lo cual necesitaban el reconocimiento como interlocutores válidos.
Esto fue justamente lo que los obreros de la construcción conquistaron tras 8 días de paro en medio de las temperaturas bajo cero, la nieve y las constantes amenazas policiales de reprimir.
Entre medio de abrazos, alegría y llantos los trabajadores levantaron la medida de fuerza luego que Pan American, las contratistas, el gobierno de Das Neves y las burocracias sindicales de la UOCRA, la CGT, Camioneros y Petroleros Privados los reconocieran como principales participantes de la mesa de negociación.
Los más golpeados de la clase
Desde la privatización de YPF en las distintas cuencas petroleras del país se comenzó a instrumentar un macabro sistema de subcontratistas y precarización laboral que le facilitó a las multinacionales que se quedaron con los recursos naturales obtener una mayor rentabilidad y alejar los conflictos laborales.
En ese marco aparecen los obreros de la construcción que son contratados por las pequeñas y medianas empresas para realizar las mismas tareas que los trabajadores petroleros, pero con salarios mucho más bajos, condiciones de seguridad deplorables y hasta el sistema jubilatorio es distinto, ya que a los petroleros se le contabiliza un año trabajado por dos y a los de la UOCRA uno por uno.
Cansados de hacer las mismas tareas y cobrar miseria, los trabajadores de las contratistas que operan en Cerro Dragón comenzaron a organizarse y reclamaron una mejora salarial de casi el 100%. Más de 3.000 obreros paralizaron el yacimiento y midieron fuerzas contra las multinacionales, el gobierno y las burocracias, que sólo se preocuparon por que la huelga no se extienda ni se unifique con otros reclamos similares.
El conflicto de los obreros de la construcción mostró lo más miserable del gran negocio petrolero y las múltiples penurias de los proletarios más explotados del principal sector productivo de la Patagonia.
El rol de las Dragonas
Una pieza clave en toda esta protesta salarial fueron las mujeres de los obreros en lucha. Ante la falta de respuesta y con la angustia de que la represión o el frío les arrancara a alguno de sus hombres, las esposas, hermanas, hijas, cuñadas, etc. de los trabajadores decidieron organizarse para pelear a la par de los huelguistas.
Fue así como montaron un campamento de solidaridad y lucha frente al edificio que la petrolera tiene en Comodoro Rivadavia. Desde allí centralizaron la solidaridad de otros gremios y del pueblo comodorense en general, pero fundamentalmente instalaron el conflicto en la ciudad, metiéndole una presión extra a los que estaban en la vereda de enfrente.
En varias oportunidades consiguieron micros para visitar a sus hombres y hacerles llegar la leña, los alimentos, los abrigos, la fuerza y el cariño de las que estaban dispuestas a todo.
Pero cuando ya no pudieron ir más al yacimiento, que estaba semi militarizado, hicieron dos marchas por las calles de Comodoro y conquistaron una profunda y sustantivamente importante solidaridad del resto de los trabajadores y los sectores populares.
Las mujeres de Dragón cumplieron un rol fundamental para desnivelar esta ejemplar pelea que los obreros protagonizaron contra el imperialismo y sus representantes locales.
* Periodista e investigador de: Nuevo Proyecto Energético Latinoamericano (NPEL), grupo Economistas de Izquierda (EDI), Consejo Editorial de la revista Marxismo Vivo y del Centro Regional de Estudios Económicos de la Patagonia Central (CREEPaCe).
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