martes, julio 03, 2007

La memoria, ese campo de batalla

Por: Piero Gleijeses


Yo escribo sobre política exterior cubana durante la Guerra Fría y para un público hostil. Entiéndanme, a mí me encanta que me publiquen en Cuba, me honra; pero mi trinchera de lucha en la batalla de ideas, es Estados Unidos. Escribo para un público norteamericano, de Europa Occidental, para un público que no entiende, porque no quiere entender, o porque hace treinta o cuarenta años que le dicen las mismas mentiras.

Ellos no pueden aceptar que esta historia tan bella sea cierta. Ese es el público al cual me dirijo - conservadores y liberales, y a veces los liberales son los peores de todos porque te acuchillan por la espalda cuando menos lo esperas.

Entre las cosas que ellos no pueden aceptar, que le duelen tremendamente voy a destacar tres. Primero, la independencia de la política exterior de Cuba de la Unión Soviética; eso a los europeos casi le duele más que a los norteamericanos, por el servilismo que demostraron y siguen demostrando los países europeos a los Estados Unidos, que esta pequeña islita del Caribe, pobre y todo, se haya atrevido a tratar a la Unión Soviética como ellos nunca se han atrevido a tratar a los Estados Unidos es algo que no aceptan. La segunda cosa que les duele tremendamente son las motivaciones de la política exterior cubana, este altruismo, esta generosidad que no tiene igual. Y tercero, los logros de la política exterior de la Revolución cubana.

En esta batalla, cuando uno trata de plantear la verdad se enfrenta a una serie de problemas, voy a referirme a dos fundamentalmente. El primero lo llamaría el de los que callan: muchos de aquellos que recibieron la ayuda de la Revolución cubana prefieren no hablar de eso, prefieren olvidarlo. Claro, hay excepciones bellísimas, recuerdo cuando el 2 de diciembre de 2005 se celebró el día de las fuerzas armadas dos embajadoras africanas hablaron de una manera que me conmovió. La primera fue la bella embajadora de Namibia, Claudia Uushona, quien empezó diciendo, “yo estoy viva por los soldados cubanos.” Ella se refería a la masacre de Cassinga cuando las tropas surafricanas atacaron aquel campamento de refugiados namibios; y los soldados cubanos avanzaron 16 kilómetros bajo la metralla de los aviones surafricanos para salvar a los refugiados - ella era uno de estos refugiados. Neto dijo, “Hubo mucho valor aquel día de parte de los camaradas cubanos.”

El otro discurso que me impactó aquel día fue el de la embajadora de Sudáfrica que dijo, “Sudáfrica tiene ahora muchos nuevos amigos pero nosotros nunca nos olvidaremos de los viejos amigos que nos ayudaban cuando los nuevos amigos nos llamaban terroristas.” También es cierto que en África uno puede encontrar mucha gente que recibió la ayuda de los cubanos, que se acuerda de ella y la agradece, la ayuda de los médicos y los maestros cubanos, o que estudiaron en Cuba, pero esa gente no tiene voz, nadie va a preguntarle, a pedirle que cuente sus experiencias. Los que tienen la voz, en su gran mayoría, prefieren olvidar lo que recibieron de Cuba, en parte porque a la gente no le gusta reconocer la deuda de gratitud que tiene y también porque, en un mundo en el cual hay una sola superpotencia si uno quiere congraciarse con los norteamericanos, lo que hay que hacer es hablar lo menos posible de Cuba o si se habla de Cuba, criticarla.

El segundo problema en esta batalla para la verdad es que si se trata de criticar a Cuba o de manipular la verdad para modificar lo que Cuba hizo, no hace falta ningún documento, ni siquiera hace falta la lógica que uno le pediría a un estudiante de licenciatura. Voy a poner el ejemplo de Jorge Domínguez, líder de fila de los cubanólogos. He escrito que, tal como lo afirma el gobierno cubano, Cuba decidió mandar tropas a Angola el 4 de noviembre de 1975 en respuesta a la invasión surafricana de Angola del 14 de octubre del 75, es decir, la decisión cubana fue una reacción a la invasión surafricana.(2)

En un artículo que escribí el año pasado critico a Jorge Domínguez porque él afirma que no, que en realidad lo que hubo fue “un proceso clásico de acción - reacción,” que los surafricanos cuando invadieron estaban reaccionando a las acciones de Cuba que había enviado instructores a Angola. En mi artículo entonces yo lo emplacé para que dijera cuáles eran sus fuentes, porque no mencionaba ninguna. (3) Él contestó, el 12 de junio, en H-DIPLO, que es un listado de correos del cual cualquiera puede hacerse miembro y al cual pertenecen millares de historiadores, tanto del siglo XIX como del siglo XX, de cualquier temática (tú mandas un correo y si el moderador lo considera relevante, lo pone).

Entonces Jorge Domínguez envió este correo donde él se defiende de mi crítica y explica cuál es su fuente para este planteamiento de que los surafricanos estaban reaccionando a la acción cubana. Él dice, textualmente: “me baso en el relato de las decisiones cubanas en Angola que más refleja las visiones del Primer Ministro Fidel Castro y los otros líderes en el momento en que tomaron la decisión, mi fuente es el artículo que escribió el Premio Nobel Gabriel García Márquez, La operación Carlota.” Me emplazó con eso, su fuente era García Márquez, amigo de Fidel, yo qué iba a decir!

Yo le contesté que admiro mucho a García Márquez, que le tengo una gran envidia porque él ha hablado muchísimas veces con Fidel - mientras yo no he logrado entrevistar a Fidel ni un solo minuto en 14 años de investigaciones en Cuba - pero que si bien es cierto que el relato de García Márquez de lo que hizo Cuba en Angola en 1975 es cierto, aquí estamos hablando de lo que motivó a los surafricanos, y García Márquez no tiene nada que decir de las motivaciones surafricanas. Además, como yo ya había explicado repetidas veces, en 1978 el gobierno surafricano decidió tener una historia secreta de su operación en Angola (75-76) y se la encomendó a un profesor, du Toit Spies, y le dio acceso a los archivos del gobierno. Su informe fue aprobado por un comité de supervisión dirigido por un general del ejército, que incluía a representantes de los ministerios de Defensa y de Relaciones Exteriores. Luego de una demora de diez años fue publicado como Operasie Savannah. Angola 1975-76 en 1988. Un miembro del comité de supervisión de Spies, la comandante Sophia du Preez, publicó otro libro basado esencialmente en la misma documentación. Estas son las dos únicas publicaciones basadas en documentos surafricanos.

Para explicar por qué Sudáfrica invadió Angola el 14 de octubre, Spies y du Preez no mencionan a Cuba en ningún momento. Más claro, ellos no mencionan a Cuba en ningún aspecto en su análisis de la decisión surafricana de invadir Angola. Según los archivos surafricanos, lo que motivó a Sudáfrica fueron dos cosas: el MPLA estaba venciendo a los dos movimientos respaldados por Pretoria y Washington (en vergonzoso contubernio) y Washington alentó a Pretoria a que invadiera. Jorge Domínguez puede decir en su defensa que estos dos libros están escritos en afrikáans (idioma que yo leo) y que él no sabe afrikáans, pero la ignorancia no vale ni es defensa.

El punto que quiero enfatizar es este: si estuviéramos hablando de Portugal, o de Francia, una persona de la inteligencia de Jorge Domínguez no diría una cosa tan estúpida, no utilizaría a Gabriel García Márquez para demostrar los porqués de la invasión surafricana, pero si estás tratando del tema de Cuba, si quieres quitarle algo o criticarla, entonces no te hace falta ni documentos ni argumentar con lógica.

Entonces, ¿Cómo puede uno avanzar en esta batalla de ideas, frente a esta falta de seriedad cuando se trata de Cuba y al silencio de los que callan? Primero que todo hay que trabajar diez veces más que si fuera otro tema, hay que tratar de entrevistar a todo el mundo aquí y allá, pero las entrevistas sin documentos son como un general sin ejército. No se puede escribir sobre la política exterior cubana sin los archivos cubanos, pero tampoco se puede escribir sin los archivos norteamericanos, alemanes orientales, de otros países europeos y de la Unión Soviética. Cuando uno tiene acceso a esos archivos y los usa, se complementan entre sí, porque lo más interesante es que hasta los documentos norteamericanos ayudan a demostrar la verdad de la versión oficial cubana.

No voy a ahondar más en este punto pero quiero decir una cosa, esta batalla se puede ganar, y voy a dar dos ejemplos de esto y tienen que perdonarme porque los dos ejemplos se refieren a mí. Uno tiene que ver con un artículo que acabo de publicar sobre Cuba y la independencia de Namibia en una revista británica. (4) La directora de la revista es una liberal muy buena gente, fina, agradable. Cuando le envié la primera versión que consideraba la versión final del artículo, ella me envió un correo - eso fue en octubre del año pasado- donde decía que era un muy buen artículo, que estaba muy contenta, muy impresionada, pero a renglón seguido me hacía una crítica y me leía la cartilla. La crítica era: mira, Piero, serías más persuasivo si le dieras menos aplausos a Cuba y después me daba una cátedra de objetividad - si hablas demasiado bien de Cuba no eres objetivo. Y además esto les crea suspicacia a los lectores.

Entonces yo añadí unas cuantas páginas con todavía más documentación y le contesté: de acuerdo, tomo en cuenta lo que tú dices, “añadí material para que mi planteamiento sobre el papel de Cuba sea más claro, naturalmente el resultado de esto es que mi ensayo tiene más aplausos todavía para Cuba. Eso es inevitable, porque mientras más uno estudia la evidencia, más impactante parece la contribución cubana.” Después le dije, “te agradezco que me hayas hablado de la objetividad, es un tema muy importante, te voy a explicar lo que para mí significa la objetividad. Para mí ser objetivo significa seguir la evidencia donde sea que te lleve y después de que has examinado toda la evidencia y solo entonces, sacar tus conclusiones. Yo nunca he manipulado mi evidencia o mis conclusiones para complacer a directores de revistas o a los lectores y no voy a hacerlo ahora. Yo no manipulo la evidencia, pero después de haberla valorada tampoco soy neutral.” Porque para mi si después de haber examinado la evidencia concluyes que algo es muy bello, y merece aplausos, y no lo dices, eres un cobarde.

Para el otro ejemplo de que se puede avanzar voy a regresar al correo de Jorge Domínguez. Después de criticarme porque no logro entender este proceso de “acción - reacción" él dice: “pero esto no me impide aceptar plenamente las conclusiones de Gleijeses en su artículo” y cita textualmente mi conclusión: “cualquier análisis equilibrado de la política de Cuba en África tiene que reconocer sus impactantes logros y en particular su influencia al cambiar la historia de África Austral a pesar de los fuertes esfuerzos de Washington para impedirlo”. Entonces si hasta Jorge Domínguez reconoce que este planteamiento es correcto, algo se puede lograr en esta batalla de ideas.



Notas

(1) Esta es la ponencia oral, con la excepción de las notas de pie de páginas. El autor se disculpa de que la falta de tiempo le impidió presentar una ponencia escrita y por ende más acabada.

(2) Ver Piero Gleijeses, Misiones en Conflicto: Habana, Washington, y África 1959-1976,” La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 2003. (Para la versión original en inglés, véase Gleijeses, Conflicting Missions: Havana, Washington, and Africa, 1959-1976, Chapel Hill: North Carolina University Press, 2002)

(3) Veáse Piero Gleijeses, “Moscow’s Proxy? Cuba and Africa, 1975’1988,” Journal of Cold War Studies, Fall 2006 (una primera versión salió en el número de primavera de 2006, pero a último momento el director de la revista cambió o borró unas 25 palabras y/o pedazos de frases para suavizar la crítica a EEUU y el elogio a Cuba, y cuando lo amenacé de armar un escándalo, aceptó publicar la versión original en el número del otoño). El artículo ha sido publicado este año en Cuba, por la Editorial de Ciencias Sociales, en Piero Gleijeses, Jorge Risquet y Fernando Remírez, Cuba y África, Historia común de lucha y sangre.

(4) Piero Gleijeses, “Cuba and the Independence of Namibia,” Cold War History, mayo de 2007.

Fuente: Prensa Frente Transversal, Argentina.

miércoles, junio 13, 2007

Más sobre "Muertos de amor"


Amigos de @DIN. Ahí va una crítica del libro más, para que la suban si les parece.
Saludos

Ignacio

Revista Sudestada

revsudestada@ciudad.com.ar

www.revistasudestada.com.ar



La historia como folletín grotesco

Por: Hugo Montero


“Todo escritor es un ratero”, se atajó alguna vez Bruce Chatwin. El británico intentaba justificar con esa sentencia su trabajo para el libro En Patagonia, donde en vez de profundizar una investigación propia se había dedicado a usufructuar el trabajo de historiadores de la zona y a manipular sus conclusiones, sin siquiera preocuparse por citarlos. “En la jerga periodística, Chatwin era un extraordinario cocinero. Es decir, alguien que toma las crónicas de otros, picotea un poco aquí, un poco allá, toma el jamón del sándwich y eureka: ya está listo el best-seller”, aseguró Osvaldo Bayer acerca del “trabajo” del británico en el sur argentino.

Las similitudes entre Chatwin y Lanata sorprenden, pero con una salvedad. Chatwin escribía bien. Lo de Lanata es mala literatura. Muy mala. Y poca, por cierto. Es curioso: el libro parece apurado. Indudablemente urgido por la cercanía de la Feria del Libro, Lanata se apresura en armar un desprolijo collage de documentos y testimonios (recogidos por otros historiadores, previamente), páginas enteras robadas del buscador de internet Google como relleno (de la 48 a la 52, basta con ingresar a la web www.fullaventura.com.ar, wwwgaleon.com/armasonline, o a www.forosegundaguerra.com para observar que la transcripción es textual), y todo mechado con breves interrupciones donde “el autor” irrumpe en el relato desde la primera persona para dejar sus impresiones. Lanata no cita investigaciones ni referencias previas; tampoco advierte que las entrevistas que publica no fueron realizadas por él: hay dos extensos fragmentos de un reportaje de la revista La Intemperie a Héctor Jouvé que él no realizó porque, según comenta el propio Jouvé en Sudestada, Lanata apenas tuvo una charla de 10 minutos con él. Pero eso no importa.

Es curioso: Lanata se aprovecha del archivo del historiador Gabriel Rot para manipular la crónica; se apropia de un verso del poeta Alberto Szpunberg para titular su libro, tergiversando el sentido original; y manosea el testimonio de Jouvé para narrar la historia. Los tres, únicas fuentes fiables a nivel documental de la experiencia del EGP, rechazan la novela de Lanata: la consideran oportunista, marketinera, nada ética.

Muertos de amor se inscribe dentro del género “novela histórica”, y todas las licencias son válidas. Aún la licencia para robar. Muertos de amor no aporta un solo dato nuevo sobre la experiencia del EGP en Salta. Pero eso tampoco es grave, lo extraño es que con tan poca intervención creativa del autor se puedan cometer tantas fallas documentales y se pretenda manipular la historia de forma tan descarada. Pero vayamos por partes, y señalemos primero los groseros yerros documentales. En la página 34, Lanata bate un récord: se equivoca (¿se equivoca?) dos veces en tres líneas. Escribe: “(Masetti) Participó del grupo fundador de la agencia Prensa Latina y terminó cercado por las autoridades del Partido Comunista cubano”. Primero, el Partido Comunista cubano no existía como tal en ese tiempo, ya que recién fue fundado el 3 de octubre de 1965. Para esa fecha, hacía tiempo que Masetti había desaparecido en el monte salteño. La referencia válida a la que alude Lanata es al Partido Socialista Popular, la organización que respondía directamente a las órdenes de Moscú y que protagonizó la disputa interna contra Masetti en Prensa Latina. Se trata de un anacronismo, hijo de una escasa lectura de la crónica historiográfica.

Ahora bien, decir que Masetti “participó del grupo fundador de la agencia”, es minimizar el papel real que cumplió el periodista argentino en la organización y la puesta en marcha de Prensa Latina. Masetti no sólo fue fundador y su primer director: fue el hombre que se encargó de cada detalle interno, desde redactar las recomendaciones para los redactores hasta impulsar la apertura de oficinas en toda América Latina. No es lo mismo “fundar” que “participar del grupo fundador”. Si no, basta con revisar la solapa del libro y detenerse en el apartado de los datos profesionales del autor: allí, en cambio, se afirma que Lanata “fundó el diario Página/12” y no que “participó del grupo fundador”. Esta negación injustificada de los méritos de Masetti oculta, en realidad, una intencionalidad concreta: Lanata necesita dibujar un perfil autoritario, ciclotímico, “paranoico”, “cazador de jóvenes comunistas” (un absurdo sin fundamentación) y soberbio del personaje. Por eso, el trabajo de Masetti carece de méritos. Por eso, escribe, “encontrar al Che Guevara en medio de la Sierra Maestra era igual a encontrar la tumba de Jim Morrison en Pere-Lachaise: todo el mundo conoce el lugar”. Esta afirmación es ridícula, más allá del nulo valor literario de la comparación. Es, una vez más, un intento por empequeñecer el trabajo de Masetti cuando viaja a Cuba y obtiene los testimonios, en exclusiva y en las peores condiciones posibles, del Che y Fidel. Nadie conocía el lugar donde se escondía la comandancia rebelde en la Sierra, y el libro Los que luchan y los que lloran da cuenta del enorme esfuerzo que le significó a Masetti sortear la represión de Batista y la desconfianza de la gente del Movimiento 26 de Julio, para llegar hasta Guevara y grabar su palabra. “Este reportaje es, en mi opinión, la mayor hazaña individual del periodismo argentino”, escribió Rodolfo Walsh. Pero para Lanata, el detalle no tiene mérito: era tan fácil encontrar a Guevara como a la tumba de Morrison en el cementerio parisino.

Otro error documental se advierte en la página 136, cuando el autor afirma: “El hijo del General Alsogaray, guerrillero del ERP, fue asesinado algunos años después en Tucumán”. No, Alsogaray era oficial de una escuadra de Montoneros que desarrollaba tareas de relevamiento en la zona norte de Tucumán, cuando fue asesinado, junto con sus compañeros, por una patrulla del ejército de Bussi. Parece extraño que en un libro que se monta sobre investigaciones ajenas y que se apropia de testimonios registrados por otros historiadores, se puedan cometer fallas tan agudas.

Pero lo peor no son los errores, sino las intenciones. Lanata intenta, al parecer, establecer un vínculo entre la experiencia del EGP en los 60 y la de las organizaciones armadas en los 70, pero no lo logra. La relación es forzada, la creatividad mínima (apela a un fragmento del documento del PRT-ERP, “Moral y proletarización”, que irrumpe descontextualizado y sin nexo con lo que se cuenta). Lanata intenta, al parecer, saldar alguna vieja cuenta con el Che (y tampoco lo logra), al esbozar en él una suerte de Maquiavelo socialista, que juega al ajedrez con la vida de sus hombres mientras camina a su derrota inexorable y predecible, según la luminaria inteligencia del autor. Lo que sucede es que el Che no sabe lo que sí conoce Lanata: “El Che fue lo que los demás quisieron ver en él. (..) Ya no eligió: fue elegido, el Che era más grande que él, y terminaría devorando su vida y la de los demás”, escribe.

Lanata propone (y esto sí lo consigue) establecer en la relación entre los compañeros del EGP un clima sostenido de desprecio, de insultos repetidos, de vulgaridades. Sobrevuelan los personajes como asesinos morbosos que se ríen a carcajadas cuando tienen a un gendarme a su merced (página 120), como arrepentidos para quienes siempre es demasiado tarde para retroceder, como espectros derrotados aún antes de lanzarse al monte y como homofóbicos suicidas, fascinados por la muerte (“Nos sucede algo raro con la Muerte. A veces pensamos que purifica”, escribe).

Eso son los combatientes del EGP, para Lanata.

Los gendarmes, en cambio, para Lanata, son casi niños, inocentes de toda ingenuidad (“era un chico cobrizo, nervioso, con uniforme de gendarme desaliñado, encañonándome con su fusil”, escribe), vestidos con harapos y mal armados, en comparación con la indumentaria y el armamento de los guerrilleros. Los gendarmes son las víctimas en el relato (“la cara del cholito vuelve, redonda, ojos chinitos, miedo”, escribe). ¿Son los mismos gendarmes que después torturan salvajemente a los prisioneros? ¿En qué parte de la historia se queda Lanata, que “elige” olvidarse de los gendarmes sembrando el terror en los poblados cercanos, simulando fusilamientos, golpeando a los prisioneros y obligándolos a meter sus cabezas en el cadáver desviscerado de uno de ellos como represalia? ¿Eran los mismos “chicos cobrizos”, “cholitos” con miedo, entonces, los gendarmes? Para Lanata, está claro, no hay dos demonios. Hay uno solo.

¿Novela histórica? ¿Caricatura? No, menos. Un pálido grotesco, un folletín de cuarta, una historia que no puede ser más lejana a la realidad, aún en los hechos más intrascendentes. Eso sí, hay una revolución que se muerde la cola, hay suicidas asesinos con sed de sangre enviados por el Che a una muerte segura. ¿Hay compañeros que comparten el hambre, la soledad, el sacrificio, un sueño, algo? No, en la novela hay mercenarios que se insultan entre sí, que se mueren de ganas de matar porque es muy fácil, revolucionarios sin revolución que se mofan con soberbia de los pobladores locales (“Esperan un par de zapatos nuevos; yo les ofrezco la inmortalidad. No la quieren, no la necesitan, no la entienden”, escribe).

Pero hay un párrafo valioso entre tanta basura marketinera. Un párrafo que, extrañamente, se filtra entre el folletín patético y la documentación manipulada. Algo para rescatar. El fragmento dice así: “Es curioso: somos capaces de las actitudes más miserables, egoístas y elementales en búsqueda de recompensas concretas, y a la vez podemos dar la vida por cosas abstractas: la felicidad, la patria, la fe, el amor, la dignidad”. No hace falta mencionar qué parte de este fragmento se ajusta mejor a la intención de Lanata con su Muertos de amor.

Miserable, egoísta y elemental, lo espera, claro, su recompensa concreta.


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Ver nota relacionada

EEUU bajo el "Síndrome de Vietnam"

En mayo siguió aumentando el número de soldados estadounidenses muertos en combate

Por: Jerry White
Web Socialist Website (www.wsws.org)/ IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org)

Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Felisa Sastre

“El teniente general Raymond Odierno, responsable del seguimiento de las operaciones militares cotidianas en Iraq, dijo que apoyaba un acuerdo del tipo al que se estableció con Corea del Sur para mantener durante años las fuerzas estadounidenses en Iraq: ‘Si fuéramos capaces de conseguirlo, eso no haría sino ayudar a las fuerzas de seguridad iraquíes y al gobierno a estabilizarse y a consolidarse con éxito durante los años venideros’, declaró ante periodistas del Pentágono en videoconferencia desde Bagdad.”

Altos dirigentes del gobierno Bush afirmaron recientemente que la presencia militar estadounidense en Iraq podría durar décadas, estableciendo una analogía con Corea del Sur, donde las tropas estadounidenses permanecieron durante más de medio siglo. Los comentarios, realizados por la Casa Blanca, el Secretario de Defensa y el máximo mando militar del ejército de EEUU en Iraq, se efectuaron en el mismo momento en que el número de soldados estadounidenses muertos en mayo se elevaba a 124: la tercera cifra más alta de las pérdidas mensuales desde que se inició la guerra en marzo de 2003 [1].

En la comparecencia ante la prensa de los miércoles, Tony Show, portavoz de la Casa Blanca, afirmó que el presidente Bush creía que la situación en Iraq y “[…] la guerra contra el terrorismo” iban “[…] a durar mucho tiempo” y que ello exigiría la presencia a largo plazo de EEUU en este país, incluso una vez que los iraquíes se hagan cargo de las principales competencias de seguridad. [Según el portavoz], el presidente creía que EEUU debería mantener un “[…] papel de vigilancia de apoyo para reaccionar rápidamente ante los desafíos más importantes o ante las crisis”.

Snow afirmó que esto sería comparable a la presencia estadounidense en Corea del Sur, “[…] donde durante muchos años hubo fuerzas estadounidenses estacionadas allí como una forma de mantener la estabilidad y la seguridad para el pueblo de Corea del Sur contra la amenaza de su vecino norcoreano”. Al decir que no estaba comparando a Corea del Norte con “[…] los vecinos de Iraq”, en referencia evidente a Irán, Snow declaró que el papel principal de las tropas estadounidenses sería aportar seguridad interna, no externa en Iraq [2]. Fingiendo que el país ocupado por EEUU ejercía su soberanía nacional, Snow añadió que las tropas estadounidenses se quedarían “[…] mientras el pueblo iraquí lo considere razonable, que es, al fin y al cabo, nuestro anfitrión y el único que puede invitarnos [a quedarnos]”.

Preguntado sobre si los soldados estadounidenses permanecerían en el país durante 50 años, tal como estuvieron en Corea del Sur, el portavoz de la Casa Blanca contestó que era imposible de predecir: “[…] No lo sé. Se trata de una pregunta que no tiene respuesta, pero no estoy sugiriendo que vaya a ser así. La guerra contra el terrorismo es una guerra larga”.


Presencia a largo plazo


Robert Gates, Secretario de Defensa, repitió estas apreciaciones el jueves [31 de mayo] al afirmar que un cierto contingente de soldados estadounidenses permanecería en Iraq durante “[…] un dilatado periodo de tiempo”. Gates declaró que tal presencia a largo plazo garantizaría a los aliados de Oriente Medio y a otros países el que EEUU no se retiraría de Iraq tal como lo hizo de Vietnam “total e incondicionalmente”:

“[…] La idea es más la de establecer un modelo de acuerdo consensuado por el cual nos aseguremos una presencia duradera, pero un acuerdo que tenga el consentimientos de ambas partes y con ciertas condiciones.”

Gates y el almirante Timothy J. Kaeting, comandante en jefe del Mando estadounidense del Pacífico, hablaron con los periodistas en Camp Smith, Hawai, antes de su viaje a Singapur para participar en la el “Diálogo de Shangai”, una conferencia regional de tres días sobre seguridad. Gates afirmó que uno de los mensajes principales para la próxima conferencia era que “[…] aunque estemos llevando a cabo guerras en Iraq y Afganistán, y una guerra global contra el terrorismo, no tenemos intención de olvidarnos de Asia”. Esta última puntualización, espeluznante para los pueblos asiáticos, era una referencia específica a China, cuyo rearme militar, declaró el Secretario de Defensa, constituía una enorme preocupación para EEUU.

El restablecimiento de bases militares permanentes estadounidenses en Oriente Medio —en particular tras la oposición popular que provocó la retirada de las tropas estadounidenses de Arabia Saudí hace cuatro años— ha sido uno de los principales objetivos de EEUU que considera Iraq una plataforma de lanzamiento para intervenir en toda la rica región petrolera [3]. La analogía con Corea del Sur también resulta significativa para quienes dicen que EEUU “está llevando democracia a Iraq”. Las fuerzas estadounidenses intervinieron en la península coreana en 1950 para aplastar la rebelión contra el colonialismo, y la presencia de sus soldados ayudó a mantener una dictadura militar que gobernó Corea del Sur durante décadas.

El teniente general Raymond Odierno, responsable del seguimiento de las operaciones militares cotidianas en Iraq, dijo que apoyaba un acuerdo del tipo al que se estableció con Corea del Sur para mantener durante años las fuerzas estadounidenses en Iraq: “[…] Si fuéramos capaces de conseguirlo, eso no haría sino ayudar a las fuerzas de seguridad iraquíes y al gobierno a estabilizarse y a consolidarse con éxito durante los años venideros”, declaró ante periodistas del Pentágono en videoconferencia desde Bagdad.


Más tiempo


El general aprovechó la oportunidad para manifestar que septiembre podría ser demasiado pronto para evaluar el éxito de la intensificación militar que el presidente Bush ordenó el pasado mes de enero, porque el despliegue completo de tropas estadounidenses no se completará hasta mediados de junio, cuando otros 8.000 soldados lleguen a Bagdad y a la provincia de al-Anbar. El Congreso estadounidense ha ordenado a los responsables militares que informen del progreso de la operación a finales de verano, y Odierno declaró que entregaría su evaluación en esas fechas. Los comentarios de Odierno sólo demuestran la farsa de las afirmaciones de la mayoría demócrata al considerar al gobierno Bush el único “responsable”.

Gates, el Secretario de Defensa, cuya candidatura fue confirmada con el apoyo de los demócratas, respondió diciendo que no le preocupaba que Odierno pidiera más tiempo y que no creía que el general quisiera cambiar el calendario:

“[…] No creo que las reglas de juego hayan cambiado en absoluto. Considero que lo básicamente ha dicho es que el informe puede realizarse de diferentes formas, una de las cuales es ‘con más de tiempo’. […] A mi juicio, nuestros mandos militares no deberían preocuparse por el reloj de Washington.”

Mientras tanto, con el fin de demostrar el supuesto progreso de la operación, Odiers rompió el protocolo y dio a conocer datos de las bajas [iraquíes] que recordaban la época de la guerra de Vietnam. Afirmó que las fuerzas estadounidenses habían matado a 3.184 combatientes enemigos, 837 de ellos en Bagdad, y habían herido a otros 1.016 desde el 13 de febrero, fecha del inicio del aumento de tropas. Según datos del Ejército, habían detenido a otras 18.000 personas y habían construido muros de separación en una docena de enclaves [4].

Odieron afirmó que en las próximas semanas las fuerzas del ejército estadounidense se enfrentarían a los resistentes fuera de Bagdad, en particular en el sur y este de la provincia de Diyala.



Más bajas estadounidenses


Los mandos militares de EEUU siguen advirtiendo del aumento de las bajas estadounidenses cuando los soldados salen de las zonas fortificadas, se implican en luchas callejeras y acuden a las comisarías locales. El número de 124 soldados estadounidenses muertos en mayo fue facilitado por Iraq Coalition Casualties, una página web que supervisa los datos oficiales de bajas del Departamento de Defensa estadounidense. Esta cifra sólo se ha superado en dos meses de 2004 durante los asedios de Faluya de abril y noviembre, con 135 y 137 soldados muertos respectivamente.

Oficiales del ejército afirman que las fuerzas contra la ocupación se han hecho más sofisticadas: “[…] Todo el mundo tiene que recordar que luchamos contra un adversario muy inteligente que adapta continuamente sus tácticas, técnicas y procedimientos”, afirma el coronel Mike Galloucis, quien añade: “[…] Están fabricando bombas muy mortíferas”. A principios de la primavera, los responsables estadounidenses declararon que las bombas caseras [5] eran responsables del 60% de los muertos estadounidenses: ahora lo son del 80%. Durante el fin de semana [de la celebración] del Memorial Day la resistencia derribó un helicóptero en Diyala y llenó de bombas trampa el lugar y la carretera que conduce a la ciudad, lo que ocasionó que seis soldados estadounidenses de un grupo de respuesta inmediata saltaran por los aires.

Entre los últimos soldados muertos esta semana, se encontraba un soldado de 20 años de Kentucky, Joshua Moore, cuyo todoterreno fue alcanzado por un artefacto de fabricación casera en Bagdad. El padre de Moore, originario de Logan County, declaró que su hijo se alistó en el Ejército poco después de acabar sus estudios secundarios y que había vuelto a casa recientemente, por primera vez en un año, con un permiso de 15 días para ver a su familia.


Demócratas y republicanos

Cualesquiera que sean sus diferencias, tanto demócratas como republicanos están comprometidos en la defensa de los intereses geopolíticos del imperialismo estadounidense en esa rica región petrolera y en evitar unas consecuencias similares a las de Vietnam. Ante la creciente debacle militar en Iraq, comienza a surgir un consenso sobre la estrategia [a seguir] “ tras el incremento de tropas”, consistente en desplegar soldados estadounidenses fuera de las zonas urbanas y hacer un mayor uso de las fuerzas especiales y de la fuerza aérea para “combatir el terrorismo” y defender los “intereses nacionales” de EEUU. El objetivo de tal estrategia sería reducir las bajas estadounidenses y establecer unas mejores condiciones políticas en EEUU con vistas a una ocupación a largo plazo de Iraq y el control de sus enormes recursos energéticos [6].

Para conseguir este objetivo, la muerte de miles de soldados estadounidenses y centenares de miles de iraquíes resulta una insignificancia. Este desprecio lo resumió Tom Koppel, veterano periodista de ABC News, en una columna publicada el 31 de mayo, titulada “Análisis objetivo de la cifra de muertes estadounidenses en Iraq”. Al expresar preocupación acerca de que el creciente número de bajas estadounidenses estaba suscitando “[…] el sentimiento nacional de la urgencia de marcharse”, Koppel argumenta que se puede convencer a la población estadounidense para que acepte incluso un número mayor de muertes si el gobierno Bush explica que el control del petróleo de Oriente Medio es vital para el pueblo estadounidense:

“[…] En lo que ha fracasado el gobierno Bush, de forma trágica y reiterada, es en explicar a la opinión pública estadounidense por qué, primero, se enviaron tropas a Iraq y por qué tienen que seguir allí ahora.”

Ridiculizando las explicaciones oficiales, como la de “[…] la obligación moral de EEU de luchar contra el caos y la anarquía” en otros países, Koppel mantiene que la auténtica razón “[…] tiene que ver con los intereses estadounidenses: la estabilidad en el Golfo Pérsico, el mayor productor y exportador de petróleo y gas natural”. “No se trata de un argumento político fácil de vender: sangre por petróleo jamás ha sido un eslogan popular en EEUU”, reconoce Koppel. Sin embargo, continúa, los políticos tienen que decir a los estadounidenses que si quieren seguir conduciendo sus coches tienen que apoyar la guerra:

“[…] Si quiere que esos vehículos sigan circulando sin el petróleo del Golfo Pérsico, debe saber que una retirada estadounidense de Iraq no está prevista en nuestro futuro inmediato.”


Notas de IraqSolidaridad:
1. La cifra final de muertos en combate en mayo es de 120 soldados estadounidenses, dos británicos y un danés (http://icasualties.org). Balances de los meses previos pueden revisarse en IraqSolidaridad: Carlos Varea: Grupos islamistas de la resistencia iraquí critican públicamente a Al-Qaeda en Iraq. EEUU registró en abril el mayor número de bajas en seis meses y Reino Unido desde enero de 2005 y enlaces asociados.
2. Delegaciones oficiales de EEUU e Irán se encontraban en Bagdad en mayo para discutir sobre la seguridad en Iraq, un encuentro de un día de duración, a nivel de embajadores, considerado por ambas partes a su término como positivo. Véase en IraqSolidaridad: Carlos Varea: La Administración Bush asume que su permanencia en Iraq depende de la actitud de Teherán. EEUU e Irán inician en Bagdad negociaciones sobre Iraq .
3. Véase en IraqSolidaridad: Informe de ‘Global Policy Forum’ (I): Al inicio de 2007 había en el país 55 grandes instalaciones estadounidenses. Las bases de EEUU en Iraq y la nueva embajada en Bagdad .
4. Véase en IraqSolidaridad: Informe de la Misión de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas para Iraq. Aumenta el número de presos en Iraq hasta 38.000 personas y Nota Informativa de la CEOSI: Al menos 10 fallecidos en Samarra por carencias sanitarias como consecuencia del cerco militar. Más de 3.000 detenidos desde el inicio del nuevo plan de seguridad para Bagdad , y Nota Informativa de la CEOSI: Al menos cinco ciudades iraquíes están ya rodeadas por muros erigidos por los ocupantes. EEUU cercará con muros 10 distritos de Bagdad .
5. Más conocidos por sus siglas inglesas IED correspondientes a “Improvised explosive device”.
6. Véase en IraqSolidaridad: Kamil al-Mehaidi: La distribución geográfica de los campos petrolíferos y su gestión bajo ocupación. El futuro del petróleo iraquí.

lunes, junio 11, 2007

Muertos de amor: El libro de Lanata según Bustos y Jouvet

Ex guerrilleros se desconocen en el relato de Muertos de Amor


Por Luis E. Rodeiro


Muchas veces el periodismo tiene momentos azarosos, vientos que de repente soplan a favor. Esta nota lo es. El 25 de mayo pasado, el día de la patria, fui testigo de un encuentro muy particular. Después de casi veinticinco años se reencontraban el legendario Ciro Bustos, protagonista relevante en las dos experiencias del Che, la guerrilla de Salta y la de Bolivia, con Héctor Jouvet, partícipe de la primera de ellas. La última vez se habían encontrado en el exilio, que Bustos lo vivió –y de alguna manera lo vive en Suecia y Jouvet en Francia. Todo fue casual. Tenían poco tiempo disponible para mi curiosidad periodística. Opté por preguntarles, en función de sus profundas vivencias, si se sentían contenidos, expresados, el libro de Jorge Lanata, Muertos por amor, que personalmente me había dejado un gusto amargo. He aquí el testimonio.



Ese día patrio, junto a un amigo, nos habíamos llegado a la casa de Jouvet para visitar a su compañera de toda la vida que estaba enferma. Ignorábamos que ese mismo día, sin previo aviso, Ciro Bustos, prisionero político en Bolivia cuando murió el Che, había arribado a Córdoba para hacer una visita fugaz a sus antiguos compañeros. La razón de su viaje a Argentina fue ultimar los trámites editoriales para la publicación de su libro, una suerte de memoria de aquellas experiencias guerrilleras, que lo tuvieron como protagonista. Un libro que se tornará imprescindible de leer para los interesados en develar los pormenores de aquella historia, escrito con pasión y con dignidad. Lo puedo decir porque gracias al amigo Jouvet tuve acceso a un borrador de los originales. Aparecerá en agosto, que será el tiempo de su próxima visita.


Allí frente mío, uno al lado del otro, Bustos y Jouvet. No había ambiente propicio para una entrevista. La corriente del afecto por el reencuentro, que se extendía a la familia toda de Jouvet, dominaba la tarde. El visitante se mostraba emocionado. Venía, precisamente, de otro encuentro fuerte: la reunión amistosa con Oscar del Barco y Héctor Schmucler, los intelectuales reunidos en torno a la revista Pasado y Presente, que habían apoyado la experiencia guerrillera de Salta. “Sólo faltaba Pancho”, dijo Bustos, en referencia a José Aricó, fallecido en la plenitud de su pensamiento.

Bustos había regresado a la casa de Jouvet para retirar su bolso y partir a Buenos Aires. Había que jugarse, aun con ese clima no propicio para un diálogo formal. Ustedes aquí, les señalé, justo en el momento en que un libro de Jorge Lanata, Muertos de Amor, basado en la experiencia guerrillera salteña, ocupa los primeros puestos de venta en las librerías del país.

Jouvet, cuyas palabras son citadas profusamente en el texto- nos cuenta con desazón: “Mirá, cuando me habló para decirme que esta escribiendo una novela, un texto de ficción, una suerte de metáfora sobre la lucha armada en la Argentina, con eje en la experiencia salteña, le dije que yo no tenía ganas de volver a hablar sobre lo que ya expresé largamente en entrevistas recientes, que incluso habían sido el origen de una polémica muy provechosa. Me dice no, toda esa información la tengo, tanto las declaraciones tuyas como todo el proceso judicial. Un día vino a verme y estuvo 15 minutos conmigo. Hablamos de cosas muy generales”.

Con su ritmo pausado, Jouvet nos revela que después le hizo llegar un borrador que lamentablemente no leyó con detenimiento porque se concentró en una barbaridad histórica contra Masetti, el recordado Comandante Segundo, al frente del grupo guerrillero en espera del Che, adjudicándole con la frase “judíos de mierda”, una intencionalidad antisemita a los desgraciados fusilamientos. “Era realmente una mentira que me alteró. Cuando tuve el libro en mis manos me encontré sí que esa interpretación había sido eliminada, pero me sorprendió encontrar un texto con nombres propios, con palabras testimoniales sacadas del contexto en que fueron dichas y lo que es más grave con sus conclusiones que son elucubraciones personales pero que aparecen de tal manera que pueden ser adjudicadas a quienes nombra, entre ellos a mi mismo. Afirmaciones que en la mayoría de los casos no comparto. Y de esta manera, me siento como utilizado. Los testimonios pertenecen a la entrevistas con Daniel Ávalos para su libro La guerrilla del Che y Masetti en Salta y las que realice para la revista La Intemperie. Ninguna fue preguntada por Lanata. No hay ninguna investigación seria, necesaria aunque fuera una novela. Son palabras, las mías, que me costaron mucho decirlas y los agregados ficcionales de Lanata, deja abierta la posibilidad total que sea yo quien las piensa y las dice”.

Allí es el momento en que interviene Bustos, quien confiesa haber leído muy rápido, pero que le impresiona la forma en que el libro presenta al grupo que estaba en las montañas salteñas “como un rejunte de forajidos, que compiten y se odian entre sí, se desprecian, se destruyen, Y eso es no tener idea de lo que pasaba en el monte. Nada más extraño. Es todo lo contrario”.

“Es así, acota, Jouvet, aún con la sinrazón de los fusilamientos. Había un relación de ayuda, de solidaridad, más allá de ese episodio trágico. Hay momentos en el libro que son tremendos como cuando aparece que entre nosotros, de acuerdo a las jerarquías, le pegábamos a los subalternos patadas en el culo, mientras los insultábamos diciéndoles mariquitas, como quizás le puede decir un oficial a un recluta, pero que yo jamás escuche en el monte. Lamentablemente Lanata no sabe, ni ha investigado, el valor de la palabra compañero en tales instancias, aún con todas las `taradeses´ del militarismo que cargábamos”.

Bustos subraya el tema que es válido para la polémica literaria entre ficción, no ficción, novela histórica: No se trata –sostiene- de un libro de ficción, ya que cita palabras y personas que las pronunciaron, que están vivas, que no necesitan ser reinterpretadas, ni es tampoco una novela histórica porque es evidente que no existe una investigación real sobre los hechos cuya superficialidad deja abierta la posibilidad de la tergiversación histórica, ni tiene una contextualización del momento en que sucedieron. Y va más allá . "Es un libro meramente oportunista, cuyo único criterio es el comercial. Yo creo que se puede discutir las posiciones políticas, lo que se pensaba ideológicamente, pero lo que para mí no se puede hacer es hablar de lo que pasó hace 40 años, con la visión que podemos tener ahora, con los cambios que han sucedido sin interrupción, con el conocimiento actual... Si alguien hoy me propusiera algo similar a lo que hicimos 40 años atrás, no dudaría en decir rotundamente que no. Los tiempos son totalmente distintos. Por eso yo reivindico aquella opción, reivindico la opción por la lucha armada, en ese momento particular de la historia”.

“En definitiva nos presenta como un grupo de loquitos, concluye Jouvet, que fuimos al monte porque no teníamos nada que hacer y entonces competíamos y nos peleábamos entre nosotros. Por supuesto que hacemos una autocrítica y, en mi caso, han quedado planteadas sin tapujos, ya sea en la entrevista de Daniel Ávalos para su libro, como en la entrevista para la Revista La Intemperie”.

¿Libro de ficción, de no ficción, novela histórica? Tema para especialistas, Lo que sé es que los protagonistas de la historia real no se sienten contenidos en la historia literaria de Jorge Lanata.



Paradoja

El nombre de la novela de Jorge Lanata, Muertos de Amor, está entresacada de un poema de Alberto Szpunberg titulado precisamente egepé y que dice: “Abajo aquí sus huesos sus fusiles este atadito de hombres/ no sé la tierra cómo hace que se aguanta / los que avanzan sobre ella son las mejores noticias que nos llegan de ustedes / denle, muertos de amor, sostengan que nacemos”. El poeta dice que “el libro es una grosería, también que haya usado un verso de un poema mío”.

viernes, junio 01, 2007

Libertad de presión


(Más allá de las sectas)


Michel Balivo



El día llegó y en Venezuela la señal de un canal privado comercial fue sustituida por la de otro de propiedad y producción social. Se ha repetido hasta el cansancio que según las reglas de juego de la democracia eso es totalmente legal y hasta normal, pues esa señal es del estado, del pueblo.

Por tanto los que han ganado las elecciones 60 a 40% tienen todo el derecho a no renovar la concesión de tal frecuencia y a disponer de ella según las preferencias de la mayoría. Especialmente en el momento que se comienza a caer en cuenta de la función fundamental que tales medios juegan en la formación mental de la mente colectiva.

Pero resulta que ese 40 y 60% se realimentan, autoafirman y estimulan virtualmente de diferentes circuitos cerrados de información y cada uno interpreta los mismos hechos según su sistema de intereses, visiones, hábitos y creencias, temores y deseos, expectativas proyectadas sobre el paisaje.

Con lo cual se crea inevitablemente una creciente polarización que genera elevados niveles de tensión camino de explosiones violentas, ya que todos conocemos los fenómenos emocionales de masas que desbordan los umbrales de la vitalidad difusa y la razón habitual. Se ha llamado democracia a estas reglas de juego por las que nos regimos en nuestros tiempos "modernos" pese a que su concepción data de la Grecia milenaria.

Poniendo en evidencia como las ideologías a veces requieren miles de años para conductualizarse o implementarse en el mundo y terminar convirtiéndose en experiencia cotidiana en pueblos muy alejados de aquellos que las concibieron.

Pero en los hechos la democracia o poder del pueblo, si bien ha sido superadora de concepciones y organizaciones sociales anteriores, ha resultado imperfecta e insatisfactoria para lo que se proponía superar o lograr. Hoy decimos que el pueblo es sabio. Díganme por favor uds. quién es "el pueblo", ¿el cuarenta o el 60%? ¿Y qué es el resto?

Eso en una población altamente polarizada políticamente como es hoy en día la venezolana. Qué decir entonces de otros electorados donde los candidatos ganan con el 34% sobre e el 26, 22 y 18% por ejemplo. ¿Quién es allí el sabio pueblo? Se dice metafóricamente que se es el presidente de todos los venezolanos por ejemplo.

Pero tú ganas con un proyecto que has de ejecutar y no es el que votaron todos. Así que la dirección de tu gobierno necesariamente contrariará a un buen número de ciudadanos. Y si esos ciudadanos no aceptan ni respetan las reglas del juego democrático entonces el país resulta ingobernable.

Si además tomamos en cuenta que hoy los intereses económicos, la concentración de capitales es corporativa y global, que las instituciones que regulan tal juego son internacionales, queda en claro que existe un paragobierno que condiciona nuestro desempeño económico cotidiano desapercibidamente. Por lo cual si la dirección de tu plan de gobierno desafía esos lineamientos es inevitable la confrontación entre el viejo discurso inoperante de las soberanías nacionales o populares.

Hoy asistimos entonces a una creciente polarización de intereses para la cual toda explicación racional resulta inútil porque reaccionan visceralmente según programación. Si proyectamos esa polarización a nivel internacional llegamos a la paradoja de que el mundo o la sociedad humana, la conciencia colectiva se ha convertido en un enfrentamiento global sectario.

Que no es sino una magnificación del enfrentamiento entre tu y yo. Porque es el modelo mental que expresamos desapercibidamente en lo cotidiano, es la siquis escenificándose. La confrontación en este caso de rescindir un contrato a un medio privado de comunicación se combate con la idea de libertad de expresión violentada.

Pero solo es un enfrentamiento puntual del contexto o modelo mayor democrático que se muestra inoperante y que inevitablemente conllevará a un enfrentamiento planetario en todos los ámbitos. Los medios de comunicación masivos de propiedad privada, ¿representan la libertad de expresión?

Bueno hay que verlo, porque también pueden representar y efectivizar su secuestro puesto al servicio de la continuidad de los intereses de sus dueños. No está demás el dato de que este canal facturó en preventa publicitaria en el 2006 trescientos sesenta mil millones de bolívares y para este año se calculaban más de cuatrocientos mil, más de medio millón de dólares diarios.

En este caso se propuso la sustitución legal por un medio de propiedad, producción y comunicación social, que bien organizado debería representar lo más cercano a la verdadera libertad de expresión tal cual la concebimos para defender los intereses de todos.

Pero aún así hay que preguntar, ¿hay libertad de expresión cuando no podemos satisfacer nuestras necesidades? Es suficiente decir lo que quiero cuando no tengo alimento, atención sanitaria, derecho a estudio para desempeñarme en una sociedad de la información.

Porque hay que dejar en claro que la sofisticada tecnología y organización social son la resultante histórica de la acumulación de experiencia y conocimiento de todos los pueblos, razas y géneros. No estamos hablando de cosas azarosas sino de intencionalidades, de responsabilidades plenamente humanas, de las cuales la presente situación es la resultante inevitable.

Una transnacional concentra capitales mayores muchas veces que los PIB de varios países y puede por tanto teóricamente comprar tierras, empresas, servicios y medios de comunicación. Cuando ejerce libre e indiscriminadamente sus poderes sin ninguna responsabilidad social ni ambiental, ¿quién es entonces el pueblo, cuál es la libertad de expresión, quién hace respetar los derechos a satisfacer dignamente las necesidades?

Ahora se dice que en Venezuela se ha violentado la libre expresión y los nostálgicos lloran por una empresa que representa y divierte al pueblo venezolano hace cincuenta y tantos años, piden por favor a su presidente que respete la libertad de todos. Si, lo digo en serio, lloran ante las cámaras y suplican de rodillas levantando las manos en señal de sumisión no violenta.

Y luego van a casa a mirarse como salieron en TV, porque como dije unos ven y leen solo un tipo de noticias y los otros tienen sus propios medios de información y no se enteran si quiera lo que estimula y realimenta la otra mentalidad, festejando con bailes y cantos el nacimiento de una nueva televisión. Luego se eligen los capítulos a exportar al exterior.

Es una transición entre modelos de comunicación que es influenciada y observada por todo el mundo, porque si logra atravesar las alteraciones iniciales y generar un producto satisfactorio, abrirá toda una nueva e incontenible era.

¿Qué hace un gobierno que triunfa con un programa de producción y propiedad social con las corporaciones privadas y el porcentaje de la población que no está de acuerdo? Estos días escucho a los estudiantes decir que nadie los consultó sobre el cambio de canales y que ellos quieren ver el canal que les venga en gana.

Yo no me burlo porque fui estudiante, participé en manifestaciones e hice cosas propias de tal edad y no me las olvido para ponerme ahora en posturas solemnes. Pero hoy tengo que decir que no existe tal democracia que pueda hacerle el gusto a todos y cada ciudadano, aún no la hemos concebido, inventado, y no son esos los principios que nos rigen.

Sucede que ahora son las clases de mayores recursos que van a universidades privadas las que salen a manifestar y lanzar piedras, quemar cauchos bloqueando el tráfico de calles y autopistas, atentando contra la propiedad privada y derechos civiles por los que dicen luchar. Los padres, rectores de universidades y gobernadores dicen sentirse orgullosos de sus muchachos luchando por la libertad. Exigen su libertad inmediata y ponen abogados por doquier para defender a los detenidos.

Obviamente todo este tipo de manifestaciones no tiene más objetivo y posibilidad que alterar las rutinas diarias, y dados los intereses internacionales ya citados pueden esperarse diferentes variables para hacerlo sostenible. Ya que de otro modo decaería de naturalmente si no se lo estimula, si no se atiza y alimenta el fuego.

En unos días comienza en Venezuela la Copa América de fútbol sudamericano, y eso pone un buen escenario a exportar alteraciones del orden, para vender una imagen prefabricada, uno de tantos reality show.

Hay que comprender que en el momento que se patentan nuevas semillas, derechos intelectuales y se pretende privatizar el agua, declarar las frecuencias de los medios de comunicación un bien que administra el pueblo poniéndolo además realmente a su alcance y participación directa, sienta un precedente muy peligroso para ese tropismo de apropiación y concentración creciente de poder. Justamente por eso la batalla es global y en todos los frentes.

Comparto con uds. un chiste que termina de llegarme. Parece que hubo un error y un alto político llega al Cielo, San Pedro no tenía experiencias al respecto así que decidió ofrecerle un día en el infierno y otro en el Cielo para que ejerciera su libertad de expresión. Primero lo llevó al infierno donde fue recibido por el mismo diablo en persona.

Una agradable y simpática persona que lo llevó a un campo de golf donde todos sus antiguos amigos jugaban un partido. Todos se abrazaron alegres y luego se fueron a una comilona matizada con hermosas y liberales muchachas. Cuando quiso acordar ya el día había finalizado y San Pedro venía a guiarlo ahora hacia su experiencia celestial.

Allá paseó entre nubes y angelitos tocando el arpa hasta que nuevamente se agotó el tiempo. Entonces tuvo que hacer su libre elección. Pese a que había disfrutado mucho el Cielo prefirió quedarse en el infierno. Al llegar allá se encontró con un negro y autoritario diablo que lo condujo a un desierto donde todos sus amigos recogían excremento. Sorprendido preguntó qué había sucedido con el verdor y la alegría del día anterior. "Ayer era día de elecciones hermano, hoy ya votaste", fue la respuesta.

Escribo este artículo desde Venezuela. Aquí tengo amigos de toda la vida, de todos los colores, creencias, de ambos géneros. Aquí no me sirven las ideologías de lo que está bien y mal, no me sirve tener la razón. Porque aprecio y quiero a todos y mi corazón se estrella y parte ante la incomunicación e incomprensión de los bandos o sectas.

No tengo respuestas o ideologías hechas para compartir. Solo puede decir que mi corazón y mi pensamiento no se reducen a la inmediatez de los intereses cotidianos, a relatividades siempre cambiantes. Miro a la lejanía y me parece comprender que solo la generosa solidaridad puede abrirse camino y construir modos de vida amables, pacíficos, alegres, disfrutables, sostenibles.

La experiencia me ha enseñado a no creer en instituciones perfectas o verdaderas. Me da la impresión que ese es uno de los errores que se generan poniendo todas las referencias afuera, en las cosas. Olvidando que todo valor es y proviene de la conciencia.

Si tuviera que hablar de lo verdadero diría entonces que ha de ser resultado de la afirmación de lo mejor del ser humano en cada elección que ha de realizar. Porque humana es la intención, la elección, la decisión y la conciencia que ejerciendo, ejercitando esas cualidades se desarrolla.

Mientras que cuando decimos por ejemplo que siempre ha habido pobres, nos estamos desentendiendo de nuestras elecciones, de nuestra responsabilidad, de nuestra capacidad y poder para transformar el entorno, de los resultados de nuestras acciones. Nos estamos deshumanizando, cosificando nuestra conciencia y el mundo que concebimos y construimos.

Quiero sintetizar y terminar el artículo con las palabras de un insigne ser humano que hizo de sus palabras acción y forma de vida. No hay caminos a la paz, la paz es el camino. Ghandi.

domingo, mayo 20, 2007

La pesadilla de Darwin

Testimonio dramático de los desastres del capitalismo global


Agencia Terra

A 50 toneladas de filetes de blanco pescado por avión destino al Primer Mundo, casi nadie está libre de no haber comido alguna vez un pescado que se vende en las pescaderías como "mero". Los filetes de "mero" no son los de otra especie que la de la perca del Nilo protagonista de La pesadilla de Darwin. Cada uno de nosotros contribuimos comiendo filetes de "mero" a la realidad que se narra en esta paradoja mortal de la que somos responsables.

Este film, considerado el mejor documental europeo del 2004, empieza con la sombra de gigantescos aviones atravesando el lago Victoria, el lago tropical más grande del mundo, -de 68.000 km2, dos veces la superficie de Cataluña. El ruido ensordecedor de los motores de los aviones de carga acompaña a los centenares de miles de pescadores que diariamente faenan entre redes las aguas del lago a la caza de la inmensa perca del Nilo. En los años 50 y casi clandestinamente, un funcionario colonial relacionado con el departamento de pesca, introdujo esta especie en el lago Victoria que resultó ser un gigantesco y voraz depredador. A lo largo de miles de años, los diferentes géneros de peces de las más de 300 especies endémicas de cíclidos catalogadas, se habían especializado en los diferentes nichos ecológicos del inmenso lago, muchos de ellos ciclando los detritos manteniendo el equilibrio natural y la salud de las aguas.

Años después, la perca se ha multiplicado rápidamente, ha extinguido a más de 210 especies de cíclidos provocando la multiplicación de algas, la creciente eutrofización y la consiguiente anoxia en las profundidas del lago. Pero La pesadilla de Darwin no termina aquí; la perca se ha convertido en la especie más capturada, impulsando el florecimiento de una industria privada de procesado y comercialización de filetes destinados, exclusivamente, a la exportación hacia mercados extranjeros. En el año 1970 el volumen de pescado capturado de otras especies ascendía a 100.000 toneladas, veinte años después el volumen de perca capturada alcanzaba las 325.000 toneladas, representando el 65% del volumen total de pesca.

Hubert Saupert deja hablar a los protagonistas del film. A través de miradas tuertas de impotencia de secadores de cabezas de perca, canciones de jóvenes tanzanesas prostitutas de pilotos comerciales y gritos de peleas entre niños de la calle por algo de arroz o de cola, Saupert explica la desgarradora situación de 25 millones de personas que viven en los alrededores del lago, más de la mitad de las cuales se encuentra en situación de desnutrición. Mientras en un bar de pescadores la televisión recuenta los sacos de harina y arroz de donaciones de ayuda internacional que aterrizan para combatir las hambrunas que azotan el país, la exportación anual de perca entre los tres países que se reparten el lago Victoria (Uganda 43%, Tanzania 51% y Kenya 6%) asciende a los 72 millones de kg (datos del 2002). La comunidad local no se pueden permitir ni tan siquiera comprar el pescado que ellos mismos han pescado o que han ayudado procesar. Se limitan a consumir los desperdicios de la industria procesadora y las espinas.

En España el consumo semanal de perca se sitúa cerca de las 150 toneladas y, cada día, dos millones de personas del mundo rico comemos perca del Nilo probablemente sin saberlo, pensando que es filete de un pez inofensivo. Esta cantidad de pescado que comemos en el Primer Mundo cubriría las necesidades básicas de proteina de una tercera parte de la población desnutrida de los alrededores del lago. Un antiguo profesor de escuela reconvertido a pescador no duda en su respuesta enfrentado a la brutalidad con que el mundo desarrollado somete a estas comunidades: "es la ley de la selva, el más fuerte se queda con los recursos y, está claro, que el europeo es más fuerte que el africano".

No es hasta que el espectador está completamente inmerso en el brutal expolio de las comunidades a las orillas del lago Victoria que Sauper empieza a estirar el hilo de la sorpresa deplorable que nos depara la segunda mitad del film. Mientras un pescador mira a su hijo cómo con los brazos extendidos imita el ruido de un motor de avión, comenta que se sentiría orgulloso que su hijo fuera uno de esos pilotos que transportan pescado a Europa. "Y podría traer muchas cosas de Europa... Podría traer... cosas." La mirada perdida y el silencio interrogante a modo de respuesta. Las respuestas esquivas de los pilotos comerciales de la antigua Unión Soviética cuando se les pregunta qué mercancía descargan cuando aterrizan hace temer lo peor. Diariamente recogen los últimos cargamentos de filetes y, a cambio, descargan otras "mercancías" que pueden estar destinadas a las innumerables guerras del área central del continente africano.

El director argumenta que "es increible que allí donde un materia prima es descubierta, los habitantes de las comunidades locales mueren en la miseria, sus hijos se convierten en soldados y sus hijas en sirvientas o prostitutas. Escuchar y ver una y otra vez las mismas historias me pone enfermo. Después de centenares de años de esclavitud y colonialismo en África, la globalización de los mercados africanos es la tercera y más aniquiladora forma de humillación para la gente de este continente. La arrogancia de los países ricos hacia el Tercer mundo (que representan 3/4 partes de la humanidad) está creando incomnesurables peligros futuros para todos".

La pesadilla de Darwin es un film crudo, lleno de detalles y aderezado con una extraña mezcla de la resignación y la dignidad que destilan los protagonistas entrevistados, a los que el director consigue acercarse con asombrosa facilidad. Consigue estar lo suficientemente cerca de pilotos, políticos y propietarios de fábricas procesadoras de filetes para mostrarlos no como villanos sino simplemente como personas que intentan sobrevivir. Precisamente esto es lo que hace el visionado del film más revelador: permite experimentar la brutalidad de las injusticias desde múltiples ángulos con personas "normales", cercanas como protagonistas. Y revelador; después de la dureza de estos 107 minutos, difícilmente alguien puede quedarse sin reaccionar.

Con la excusa de la perca del Nilo, el director Hubert Sauper nos propone un documental sobre las miserias de la globalización. Sin embargo reconoce que La pesadilla de Darwin podría haberse realizado en Sierra Leona sólo sustituyendo los peces por diamantes, en Honduras con las bananas, o en Libia, Nigeria o Angola con el petróleo.

Hubert Sauper dedicó varios años a este trabajo para explicar cómo una parte de los seres humanos del planeta muere de hambre porque se les roba la riqueza. El rodaje de esta película duró unos 6 meses de rodaje en África y acumuló unas 200 horas de filmación. Una parte importante del presupuesto del rodaje se volatilizó pagando multas y fianzas.

Este documental no deja indiferente. En Francia hay una campaña de boicot contra la perca del Nilo procedente del Lago Victoria. En España, diversas entidades advierten de la pesadilla que supone la alimentación global con la campaña No te comas el mundo, una propuesta destinada a promover el reconocimiento de la deuda ecológica, la exigencia del derecho a la soberanía alimentaria de todos los ciudadanos y a desmontar los mitos creados sobre esta temática.

La versión en DVD de esta película incluye el escalofriante documental sobre el conflicto en el Zaire a cargo de Hubert Sauper titulado Los Diarios de Kisangani.

sábado, mayo 12, 2007

Las vaquitas son ajenas...



Por Osvaldo Bayer

No mandemos los garrotes de la Gendarmería para solucionar problemas sociales. Aprendamos de nuestros niños. Contra el hambre y la miseria vienen marchando desde Misiones. Y llegarán a Buenos Aires el viernes que viene, a las 15 a Plaza de Mayo. Allí estaremos todos esperándolos. Llevan adelante el lema: “Ni un pibe menos, el hambre es un crimen”. Una sociedad que se precie de decir que constituimos una democracia no puede seguir permitiendo que el cincuenta por ciento de nuestros niños esté viviendo bajo el nivel de pobreza. Cuántas veces lo seguiremos diciendo. Si es necesario lo repetiremos en cada una de nuestras contratapas. Que nuestros campos “ubérrimos”, como los calificaron tantos poetas, no sean capaces de alimentar a nuestros niños, no tiene disculpas. Que no haya las suficientes espigas de oro para elevarlos a la categoría de niños sanos, no tiene disculpas. Si revolvemos las cifras estadísticas que nos hablan de los niños anémicos y los que mueren diariamente porque viven en la miseria, tenemos la obligación de mirarnos al espejo. Obligación de cada ciudadano.

Argentina. Tierra y pan, techo y escuela. En cambio, villas miseria, violencia siempre en aumento. Rejas, rejas, rejas. Hasta en las plazas. “Ved en trono a la noble igualdad”, cantamos. El poder efectivo goza de su injusticia encerrándose en los countries. Más rejas ante más pobreza. A la violencia de la sociedad injusta se la trata de olvidar con más guardias personales, agencias de custodios. Pero allí también nace la corrupción. Más policía también es igual a más corrupción en las sociedades injustas. No es la solución, los garrotazos uniformados van a producir más violencia de abajo. Sin ninguna duda. El diálogo es lo único que ayuda. El saber repartir equitativamente. A cada cual lo suyo. Principalmente a cada niño, a esos que han cesado de sonreír apenas después de nacer. El papa Ratzinger, en vez de preocuparse tanto por el aborto tendría que hablar del hambre infantil. No enseñarle al ser humano a rezar al Altísimo, sino aconsejarle de salir a la calle con la sagrada palabra de la protesta contra la injusticia. La verdadera religión tendría que ser la que nos enseña la equidad, el derecho de todos a la vida. Enseñar el no al eructo del festín de los del poder efectivo y el sí a los ojos de alegría de los niños cuando se les entrega todos los días el pan fresco del derecho de vivir.

Por eso esperaremos el viernes a los niños misioneros organizados por Pelota de Trapo, en la que está el espíritu amplio y generoso de Alberto Morlachetti, el hombre de la mano y el espíritu abierto para quienes sí tienen el alma blanca, pero el estómago con el vacío que crean los injustos.

En Rosario se hizo un hermoso homenaje a aquel grande que se llamó Atahualpa Yupanqui. El hombre que en sus canciones trajo todo el dolor de los pueblos originarios de la tierra. Dolor, pero también su profundo lenguaje de la poesía del aire, los soles y el viento. “Las vaquitas son ajenas, las penas son de nosotros.” Así, en la canción la verdad y la protesta profunda y dolida. Parco, hondo. Sabía traducir las palabras de las piedras y el silencio del algarrobo. El dolor sin palabras de la madre kolla cuando partía su hijo para siempre. La ira en los ojos de esos hombres silenciosos cuando venían gobernadores, ministros y uniformados y se les quitaba la tierra de mil años con un papelito firmado por el juez de turno. Todo lo decía don Atahualpa con su guitarra, nunca guardó silencio. Y en las palabras con que, en ese acto, expresé mi admiración por el poeta de los cerros y el silencio recordé algo que la historia oficial ha callado. Que don Atahualpa sufrió prisión por decir la verdad y construir la protesta. Fue cuando expresó con toda la fuerza de su genio la demanda por la humillación que habían sufrido los kollas jujeños cuando en 1946 hicieron el llamado “Malón de la paz”, desde el norte de Jujuy hasta Buenos Aires en una numerosa columna que atravesó todo el territorio de la República hasta llegar a Buenos Aires. En la Plaza de Mayo los recibió Perón, pero pocas horas después se los llevó al Hotel de Inmigrantes –terrible ironía, a quienes vivían desde siglos atrás en tierra americana, en Buenos Aires, se los hospedó en ese lugar para extranjeros recién llegados– y sin pausa alguna se los desalojó días después de allí, se los cargó por la fuerza con la policía y la marina de guerra, se los metió en vagones de carga y fueron obligados a volver a su tierra de origen sin ver cumplido su sueño de que se les devolvieran las tierras para que la comunidad las trabajara. Todos los detalles de este comportamiento vergonzoso de las autoridades de esa época están reflejados en el libro Los indios invisibles del Malón de la Paz de Marcelo Valko, que acaba de publicar la editorial de las Madres de Plaza de Mayo. Ahí está la carta que les escribió Atahualpa Yupanqui a los maltratados kollas. Ahí les dice: “Hermano Kolla: te lo advertí, hermano Kolla. Recuerdas que te hablé de Condorcanqui, de Katari, de Pillipico? Ellos también como tú, se echaron el sol al hombro y caminaron senderos del Ande hasta las Pampas desiertas, con la ilusión que la vida prende en los seres humildes que creen que aquellos que viven bien piensan y sienten bien. Te vi pasar por los caminos del Tucumán, saludé tu esfuerzo con mi mayor alarido. Nuestros ponchos conversaron sobre cosas comunes. El mío, rojo y azul dijo las cosas del sueño alto y de la copla libre. El tuyo, castaño y pardo como tu vida y como la tierra que el rigor aconseja al corazón que sabe esperar siglos la aurora que libera de las sombras”. Y más adelante le señala: “Tú, indio del Ande, mestizo de la Puna, huésped de Buenos Aires, fuiste echado a patadas. Roto quedó tu erkencho. Destrozado tu bombo. Con las hilachas de tu pobre poncho enjugaste tu llanto. Tu llanto, hermano kolla. ¡Cómo me duele tu llanto que es el mío y el de todos los que animamos nuestro corazón para mostrar la injusticia de tu voz! Ahora marcharás camino del regreso, que son para tu pueblo caminos de derrota. Allá conversarás, superada tu angustia, con tono más altivo. ¡Supay Huarkanka Huachaska!”

Por publicar esa carta, Atahualpa Yupanqui fue detenido y pasó seis meses a disposición del Poder Ejecutivo en la cárcel de Devoto. ¿Cómo se puede enviar a la cárcel a un cantor del pueblo por defender a sus hermanos de sangre? Después de la cárcel, Atahualpa marchó al exilio.

Pero pasaron muchos años, estamos ya en la década del sesenta y Atahualpa dio un concierto de canciones en Madrid. Ahí estaba Perón, en el exilio, y concurrió al recital. Terminada la función el general Perón subió al camarín del cantor indio. Atahualpa relata que cuando lo vio a Perón, le dijo: “Qué feo es el desarraigo, ¿no?. Cuando usted me mandó al exilio, por defender yo a los kollas y por decirle que fue un latrocinio envagonarlos y mandarlos al norte... que era una vergüenza lo que se hacía con los hermanos... es feo el desarraigo...”

–Entiéndame –le respondió Perón–, lo que pasa es que fue un lobby que me hicieron la gente de Patrón Costas, el Ejército, la Gendarmería y el general Filomeno Velazco. Además, cuando uno está arriba hay que tomar medidas... si no los paraba a ustedes me pedían una reforma agraria de fondo, y no estábamos para una reforma agraria...

Los pueblos originarios siguen pidiendo con una extrema paciencia la devolución de sus tierras. Actualmente, por ejemplo, mapuches piden la devolución de 500 hectáreas en tierras de Leleque, las cuales hoy “pertenecen” al empresario italiano Benetton. Pero lo piden con dignidad. Como hay un pedido parlamentario que esa tierra se expropie al actual “propietario” y se dé a los legítimos pobladores, Nahuelquir y Curiñanco, los mapuches interesados, se oponen a que sean expropiadas, porque así va a ir ese dinero a Benetton. Y se preguntan: ¿por qué darle dinero por algo que no le pertenece?

Increíble. La dignidad por encima de todo.

Y por eso hemos saludado el proyecto del diputado patagónico Pablo Pascuriello por el cual propone el cambio de nombre de las plazas, calles y monumentos que lleven el nombre de teniente general Julio Argentino Roca, y que en el futuro pasen a llamarse “Pueblos originarios”. Esto, por respeto a la mayoría de los argentinos, ya que de acuerdo con los estudios antropológicos el 56 por ciento de nuestros habitantes lleva sangre de esos pueblos que habitaron desde siempre estas tierras. Es un verdadero insulto que ese general, autor de la llamada “campaña del desierto”, sea honorificado de esa manera. Sabemos que esos honores se lo dieron quienes se beneficiaron con las tierras ocupadas por el ejército de ese general. Y el ejemplo de la dignidad va cundiendo. Honor a la comisión municipal de la localidad de El Huecú, en Neuquén, que acaba de quitar el nombre de Roca a su avenida principal. De haber vivido don Atahualpa, hoy mismo hubiera viajado hasta El Huecú y en una esquina de la avenida recién bautizada con un nombre digno hubiera templado su guitarra y entonado Caminito del indio.

© Contratapa del diario Página 12, Buenos Aires, 12 de mayo de 2007.

La prensa partidaria en la Córdoba rebelde: La Revista Posición (1972-1974)

Por Diego Salerno *  El examen de la experiencia político-cultural de la revista Posición es el principal objetivo de nuestra investigación...